1 Feb, 2026 | Agenda del jardín, Plantas y Jardín
Febrero es, junto a enero, la época del año de más frío en el hemisferio norte. Es un mes “peligroso”, ya que suelen alternarse días cálidos, en ocasiones hasta casi primaverales, con días de frío extremo, heladas e incluso nieve.
Es por eso que no hay que bajar la guardia y seguir con nuestras tareas de protección en el jardín. Es todavía necesario el uso de protectores parar los árboles frutales y para aquellas plantas más delicadas.
Siempre que podamos las introduciremos durante la noche dentro del hogar (las más sensibles a las heladas) pues mejor. Eso sí, evitemos los cambios bruscos de temperatura y las corrientes de aire. Evitemos colocar nuestras plantas cerca de radiadores o cualquier fuente de calor.
En nuestro jardín, es buena idea ubicar aquellas plantas que están a la interperie en lugares más resguardadados del exterior. Una ubicación ideal sería arrimarlas junto a un muro o debajo de unas escaleras, por ejemplo.
También podemos colocar corteza de pino junto a la base de arbustos y árboles para mantener la calor del sustrato.
Pero, además de estos trabajos de “defensa” y protección de nuestras plantas contra el frío (trabajo que ya comenzamos a realizar en diciembre con el comienzo de las heladas) tenemos mucha más actividad que hacer en nuestro jardín.
El frío no es el único enemigo de nuestras plantas este mes de febrero. Es también una temporada en la que abundan las plagas y enfermedades del jardín, causadas principalmente por la humedad ambiental. De modo que entre las principales tareas está el saneamiento de las plantas.
Los días cada vez son más largos y las labores en el jardín van a empezar a ocuparnos más tiempo. La primavera está a las puertas, pronto nuestro jardín se transformará en un lugar lleno de vida y color y queremos tenerlo todo listo y preparado ya.

Ahora es tiempo de crear rocallas, macizos y parterres. Si ya los tenemos, es momento de limpiar los existentes.
También podemos limpiar los estanques y fuentes y empezar a colocar las plantas acuáticas. Si aún hiela o está previsto que nieve, esperaremos a que el tiempo mejore antes de llevar a cabo esta tarea.
Si tenemos un invernadero es conveniente que los ventilemos los días que no haga tanto frío. Así evitaremos el exceso de humedad acumulado.
Eliminaremos también las malas hierbas del jardín, aplicando un fungicida. Los caracoles y babosas están en plena arremetida, y suelen refugiarse durante el día bajo las plantas. Los mantendremos a raya con algún molusquicida, evitando siempre los días de viento, lluviosos o con riesgo de heladas.
Podemos aportar abono orgánico o granulado de lenta descomposición a nuestras plantas, suprimiendo los fertilizantes nitrogenados, como norma general, ya que no conviene aplicarlos mientras no cese la amenaza del frío y las heladas.
Se pueden abonar los rododendros, azaleas, camelias y los brezos con sustrato ácido. Al final de mes abonaremos los árboles y arbustos con mantillo, compost o granulado. En cuanto a los rosales, los abonaremos con un abono específico. También es conveniente dar una cava a los rosales para eliminar malas hierbas.
En cuanto al riego y hasta la llegada de la primavera, controlaremos la humedad en macetas y jardineras, con el fin de evitar que el agua estancada se hiele. Ahora es el momento de preparar el sistema de riego de nuestro jardín.
Revisaremos el cortacésped y las herramientas para tenerlas listas para la entrada de la primavera. También es tiempo de allanar, rastrillar, escarificar y airear el césped y comprobar que no se forman charcos en su superficie, si fuera necesario mejoraremos el drenaje.

Con la humedad suele aparecer el musgo. Podemos esparcir fungicidas en polvo específicos. Corresponde abonar con mantillo el césped y corregir las manchas secas resembrando en esos puntos y regar después.
Estamos aún en pleno invierno, pero la primavera llegará muy pronto. No hay momento de inactividad en nuestro jardín. Protejamos nuestras plantas del frío y heladas que aún pueden hacer daño y tengamos todo listo para los meses de frenética actividad que nos esperan en nuestro jardín.
En Centro de Jardinería Sánchez ya sabes que dispones de todo lo que necesitas para el cuidado y mantenimiento de tu jardín.
Jardinería Sánchez, vive en tu jardín.
23 Ene, 2026 | Plantas y Jardín
La Zamioculcas zamiifolia, conocida popularmente como Zamioculca o planta ZZ, se ha consolidado como una de las especies predilectas para la decoración de interiores.
Su origen se remonta a las regiones áridas de África Oriental, una procedencia que le ha otorgado una resistencia extraordinaria y una capacidad de adaptación poco común en el mundo botánico.
En este artículo, analizaremos sus características y los cuidados fundamentales para que luzca radiante en cualquier estancia.
Características principales
La Zamioculca destaca por su porte arquitectónico y elegante. Posee tallos gruesos y carnosos que crecen verticalmente, adornados con hojas pinnadas de un verde intenso y un brillo natural que parece artificial.
Una de sus mayores virtudes es su crecimiento pausado, lo que la convierte en una opción ideal para espacios donde no deseamos una planta que se descontrole en tamaño rápidamente.
Bajo la superficie del sustrato, la planta posee rizomas, unas estructuras bulbosas que funcionan como reservorios de agua. Esta característica es la clave de su supervivencia en periodos de sequía y lo que la define como una planta de bajo mantenimiento.
Cuidados esenciales para un desarrollo óptimo
Para que una Zamioculca prospere, no se requiere ser un experto, pero sí entender sus necesidades básicas, que difieren significativamente de otras plantas tropicales.
Iluminación: Versatilidad ante todo
Aunque la Zamioculca es famosa por sobrevivir en rincones con poca luz, su desarrollo óptimo se produce en espacios con luz indirecta brillante.
Tolera bien los ambientes sombríos, pero su crecimiento será mucho más lento y los tallos pueden alargarse en busca de luz, perdiendo su forma compacta.
Es fundamental evitar el sol directo, ya que sus hojas podrían sufrir quemaduras irreparables.

El riego: El punto crítico
El error más común en el cuidado de esta planta es el exceso de agua. Gracias a sus rizomas, la Zamioculca prefiere la escasez antes que el encharcamiento.
La regla de oro es dejar que el sustrato se seque por completo entre riegos.
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En primavera y verano, un riego cada 15 o 20 días suele ser suficiente.
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En invierno, se puede reducir a una vez al mes, dependiendo de la humedad ambiental y la calefacción.
Sustrato y abonado
Requiere un sustrato que ofrezca un drenaje excelente. Una mezcla para suculentas o un sustrato universal enriquecido con perlita o arena de sílice evitará que el agua se acumule en las raíces.
En cuanto al abonado, es recomendable aplicar un fertilizante líquido para plantas verdes una vez al mes durante los meses de crecimiento (primavera y verano), reduciendo la dosis a la mitad de lo recomendado por el fabricante.
Mantenimiento y prevención
Para mantener la salud de la Zamioculca, es vital mantener sus hojas limpias. El polvo acumulado obstruye los poros (estomas) y dificulta la fotosíntesis.
Basta con pasar un paño húmedo con agua suavemente sobre el follaje de forma regular.
No es necesario utilizar abrillantadores químicos, ya que la planta genera su propio brillo de forma natural.
En cuanto a las plagas, es una especie muy resistente, aunque en ambientes excesivamente secos puede verse afectada por la cochinilla algodonosa. La observación regular es la mejor herramienta de prevención.
En conclusión, la Zamioculca es la planta perfecta para quienes buscan belleza sin complicaciones.
Su resiliencia y su estética minimalista la convierten en una compañera ideal para cualquier amante de la jardinería, independientemente de su nivel de experiencia.
16 Ene, 2026 | Plantas y Jardín
La primavera es, sin duda, la época más emocionante para cualquier amante de las plantas. Es el momento en el que la naturaleza despierta y nos ofrece la oportunidad de transformar nuestro espacio exterior en un rincón lleno de vida y color.
Sin embargo, para que los resultados sean realmente espectaculares, no basta con plantar flores al azar; hace falta un poco de orden y preparación. En esta guía, vamos a ver paso a paso cómo organizar tu jardín ahora para que luzca perfecto en los próximos meses.
Limpieza y puesta a punto
Lo primero es lo primero: hay que realizar una limpieza a fondo. Durante el invierno, es normal que se hayan acumulado hojas secas, ramas caídas por el viento o malas hierbas que han aprovechado el frío para crecer. Dedica tiempo a retirar todos estos restos orgánicos. Esto no solo mejora el aspecto visual, sino que permite que el suelo y las plantas que ya tienes respiren mejor y reciban la luz adecuada.
Aprovecha también para revisar tus herramientas. Nada es más frustrante que empezar a trabajar y darse cuenta de que las tijeras no cortan o que el rastrillo está roto. Limpia tus herramientas de corte con un poco de alcohol para evitar transmitir enfermedades entre plantas y asegúrate de que todo esté listo para entrar en acción.
Prepara el terreno
Después del descanso invernal, el suelo suele estar algo compactado y ha perdido nutrientes. Antes de empezar a plantar nada nuevo, debemos acondicionar la tierra. Con una azadilla o un rastrillo, remueve suavemente la superficie del sustrato. No hace falta cavar muy hondo, solo lo justo para que la tierra se suelte, se airee y el agua pueda filtrarse correctamente.
Una vez aireado, llega el momento de abonar. Añadir una buena capa de compost, mantillo o abono orgánico es fundamental. Piensa en esto como el combustible que alimentará a tus plantas durante toda la temporada. Si la tierra está bien nutrida y tiene una buena estructura, tus flores crecerán con mucho más vigor y serán más resistentes ante posibles plagas.
Elige bien qué vas a plantar
Esta es la parte más creativa, pero requiere sensatez. Antes de adquirir nuevas plantas, observa las zonas de sol y sombra de tu jardín o terraza a lo largo del día. No todas las plantas tienen los mismos requerimientos: algunas necesitan sol directo para florecer, mientras que otras podrían quemarse si no están protegidas en zonas de semisombra.
Un consejo muy práctico es agrupar las plantas por sus necesidades de agua. Si colocas juntas aquellas que requieren riegos frecuentes y dejas en otra zona las que prefieren ambientes más secos, te asegurarás de que cada una reciba el cuidado justo sin desperdiciar agua ni ahogar a las variedades más resistentes.
Revisa el sistema de riego

No esperes a que suban las temperaturas para comprobar si el riego funciona. Revisa que no haya fugas en las mangueras, limpia los filtros y, si utilizas un programador automático, comprueba que las pilas tengan carga y que la programación sea la adecuada para el inicio de la estación.
En primavera, la demanda de agua de las plantas aumenta gradualmente, por lo que es vital que el sistema sea eficiente desde el primer día.
Atención a las macetas y jardineras
Si tu jardín se limita a un balcón o una terraza, el proceso es muy similar. Es el momento ideal para trasplantar aquellas macetas que se hayan quedado pequeñas o para renovar el sustrato viejo. A veces, simplemente sustituir la capa superior de tierra por una nueva llena de nutrientes puede marcar una diferencia enorme en la salud de tus plantas.
Planificar con antelación te permitirá disfrutar mucho más de tu espacio exterior sin el estrés de tener que solucionar problemas de última hora. Se trata de preparar el escenario ahora para poder relajarte y disfrutar de la floración en los próximos meses.
Y recuerda, si tienes dudas sobre qué variedades elegir según la orientación de tu casa o qué productos son los más adecuados para tu tipo de suelo, en Centro de Jardinería Sánchez podemos asesorarte en todo lo relacionado con tus plantas y el jardín.
Aquí encontrarás todo lo que necesites para su cuidado, desde herramientas profesionales hasta la mayor variedad de plantas de temporada. ¡Ven a visitarnos y prepárate para disfrutar de la primavera!
2 Ene, 2026 | Plantas y Jardín
En el primer mes del año, la actividad con las plantas es mínima. Podar los rosales y prevenir las plagas son las labores más importantes.
Es buen momento, entonces, para hacer planes de futuro también con el jardín para la próxima primavera: qué plantas comprar, cómo darle otro aire a ese rincón…
Tareas generales del mes
Podar. Si no lo has hecho en diciembre, no dejes pasar enero para ejecutar la poda más importante de los rosales de pie (fíjate en el apartado de la agenda Árboles, arbustos y trepadoras).
Combatir las plagas. En enero, aprovecha para dar una nueva aplicación de aceite mineral antiplagas a los árboles.
Plantar. Como en diciembre, puedes plantar todavía árboles y arbustos caducifolios, sobre todo si es a raíz desnuda, pero siempre y cuando la tierra no esté helada o empapada.
También puedes plantar plantas de flor de temporada (fíjate en el apartado de la agenda Plantas de flor y pásate por nuestro centro de jardinería).
Regar. Mantener húmedo el terreno evita que se compacte y contrarresta el efecto de las heladas, ya que aumenta la inercia térmica. Esto es especialmente importante para las plantas en tiesto. Riega en las horas centrales del día.
Mullir y acolchar el terreno. El frío provoca el endurecimiento del sustrato: múllelo con la ayuda de una azada o azadilla y mantenlo acolchado con corteza de pino para evitar que se compacte.
Protecciones. Vigila que las fundas, mantas de hibernación, pantallas cortavientos y demás protecciones contra el viento y el frío cumplen bien su función. Ventila los invernaderos, túneles y campanas los días de sol.
Árboles, arbustos y trepadoras
Nueva aplicación de aceite
Los árboles necesitan ahora una nueva aplicación de aceite mineral mezclado con fungicida para mantener a raya las plagas de pulgones, cochinillas, escarabajos y hongos como la roya o el moteado.
Empapa bien la corteza.
Poda los rosales de pie bajo
Si no lo has hecho en diciembre debes realizar ahora la poda más importante del año de los rosales de pie bajo, híbridos de té, floribunda y patio. De ella dependerá la floración principal de primavera y la forma de la planta.

Aprovecha para eliminar las ramas muertas, débiles o mal orientadas que saturan el interior del rosal. No compostes estos restos de poda.
- Utiliza una tijera bien afilada, ajustada y limpia. El corte ha de ser oblicuo y neto, a unos tres milímetros por encima de una yema orientada hacia afuera. Es importante que no se astille la rama.
- Esparce abono completo o especial para rosales y entrecava ligeramente.
- Riega copiosamente y protege el cuello con mulching.
Quita la nieve y el hielo de las ramas
No dejes que se acumule mucha nieve y hielo sobre los árboles, arbustos, setos y trepadoras del jardín. El exceso de peso podría quebrar las ramas de algunos ejemplares.
Con la ayuda de una pértiga o una vara mueve las ramas para que la nieve caiga. Riega ligeramente el suelo para hacerla desaparecer.
Si tus árboles y arbustos están cubiertos de hielo puedes intentar librarlos de él golpeando ligeramente el extremo de las ramas con una vara larga o una escoba hasta que la costra se rompa y caiga.
Evita colocarte debajo del ejemplar. No intentes eliminar el hielo con agua; podría congelarse sobre la capa anterior y empeorar el problema.
Plantas de flor
Flores de pleno invierno
A los resistentes pensamientos y ciclámenes, capaces de mantener toda su belleza a pesar del frío y las nevadas, se suman ahora los eléboros, o rosas de Navidad, ideales para climas húmedos, y más adelante las violetas, prímulas, bergenias.
Y entre las trepadoras, los jazmines de invierno, el avellano mágico (Hamamelis mollis) y la bignonia de invierno (Bignonia venusta).

Bignonia venusta
Si quieres que florezcan más tiempo apórtales un abono rico en fósforo y potasio.
Plantas de interior
Regar poco (o nada) y humidificar el ambiente
Humedad ambiental y un lugar fresco (no frío) y muy luminoso, alejado de la calefacción, es casi todo lo que necesitan estos meses las plantas de interior.
Un riego al mes basta, excepto en el caso de las azaleas, cuyas finas raíces exigen riego regular por inmersión.
Es importante vigilar que no se acumule agua en la base de los tiestos: podría provocar la caída de las flores, como sucede con la orquídea Phalaenopsis, la asfixia de las raíces o la pudrición de la planta.
Algunas plantas como la pachira, la zamioculca, las sansevierias o la yucca no deben regarse.
Huerto
Enmendar la tierra
Las áreas del huerto donde se sembrará en primavera deberán limpiarse de malas hierbas y entrecavarse para airearlas y mullirlas.

A continuación, aplicar una enmienda orgánica (mantillo, compost, estiércol bien descompuesto) y entreverar con el suelo; le aportará nutrientes de liberación lenta y mejorará su textura y estructura.
Siembras de enero
Este mes ya puedes sembrar rúcula directamente sobre el terreno y pimientos en semillero, además de acelgas, espinacas, zanahorias…
Si la zona es de inviernos poco fríos, a partir de diciembre se pueden plantar también patatas tempranas o semitempranas.
El césped
En enero, enmendar con materia orgánica
Este mes es importante aportarle al césped abono orgánico (humus, mantillo, compost) para prepararlo para el rebrote primaveral.
Como en los meses precedentes, si la hierba está un poco más alta de lo habitual estará más protegida.
No conviene pisarla si está muy mojada o escarchada (en este caso riégala ligeramente para evitar que se queme).
Y procura que no se acumule agua de lluvia en forma de charcos permanentes.
Recuerda que en Centro de Jardinería Sánchez dispones durante todo el año, de todo lo que necesitas para el cuidado de tu jardín.
¡Te esperamos!
Jardinería Sánchez, vive en tu jardín.
22 Dic, 2025 | Plantas y Jardín
Con la llegada del invierno, el ritmo de la naturaleza cambia. Aunque nuestras plantas de interior estén protegidas por cuatro paredes, también sienten el descenso de las temperaturas y la disminución de las horas de luz. Esta es una etapa de reposo vegetativo, un momento en el que la mayoría de las especies reducen su metabolismo para conservar energía.
Si quieres que tus plantas lleguen espléndidas a la primavera, es fundamental ajustar sus cuidados. Aquí te explicamos las claves para protegerlas durante los meses más fríos.
La luz: el recurso más valioso
Durante el invierno, el sol está más bajo y los días son significativamente más cortos. Esto puede provocar que plantas que antes estaban felices, ahora comiencen a «estirarse» buscando claridad o a perder hojas.
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Acércalas a la ventana: Mueve tus plantas a los lugares con mayor iluminación de la casa, preferiblemente con orientación sur u oeste.
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Limpia las hojas: El polvo acumulado bloquea la poca luz que reciben. Pasa un paño húmedo por el follaje para maximizar la fotosíntesis.
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Gira las macetas: Hazlo una vez por semana para que toda la planta reciba luz de manera uniforme y no crezca torcida.
El riego: la regla del «menos es más»
El error más común en invierno es mantener la misma frecuencia de riego que en verano. Al haber menos luz y calor, el agua tarda mucho más en evaporarse. El exceso de humedad es la causa principal de la pudrición de raíces.
Consejo de experto: Antes de regar, introduce un dedo en el sustrato. Si los primeros 3-5 centímetros están secos, es momento de hidratarla. Si sientes humedad, espera unos días más.
El desafío de la calefacción y la humedad
Nuestras plantas suelen ser de origen tropical y aman la humedad ambiental. Sin embargo, la calefacción reseca el aire de nuestros hogares de forma extrema, lo cual puede ser letal para especies como los helechos o las calateas.

Para combatir este aire seco, evita a toda costa colocar tus plantas cerca de radiadores o fuentes de calor directo. En su lugar, puedes:
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Agrupar tus plantas: Al estar juntas, crean un microclima con mayor humedad.
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Usar platos con guijarros: Coloca una bandeja con piedras y agua bajo la maceta (sin que el agua toque la base) para que, al evaporarse, humedezca el entorno.
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Humidificadores: Son la mejor inversión para los coleccionistas de plantas en climas secos.
Las plantas odian los cambios bruscos. Una corriente de aire frío al abrir una ventana o el calor excesivo de una estufa pueden provocar la caída repentina de hojas. Intenta mantener una temperatura constante de entre 15°C y 21°C.
Pausa en el abonado y vigilancia de plagas
Puesto que la planta no está produciendo hojas nuevas activamente, no es necesario abonar. Forzar el crecimiento en invierno puede dar lugar a brotes débiles y propensos a enfermedades.
Por otro lado, mantén un ojo crítico sobre las plagas. La combinación de calor de calefacción y baja humedad es el caldo de cultivo ideal para la araña roja y la cochinilla. Si ves telarañas diminutas o manchas pegajosas, actúa de inmediato con jabón potásico o aceite de neem.
Otros cuidados importantes
Revisa las plantas regularmente: Inspecciona las plantas en busca de plagas o enfermedades. Si encuentras alguna, trátala de inmediato con un producto adecuado.
No trasplantes en invierno: Evita trasplantar las plantas en invierno, a menos que sea absolutamente necesario. El trasplante puede estresar a las plantas durante este período de reposo.
Elimina las hojas secas o dañadas: Retira las hojas secas, amarillentas o dañadas para prevenir la propagación de enfermedades y mejorar la apariencia de la planta.
Cuidar las plantas de interior en invierno requiere algunos ajustes en nuestra rutina habitual.
Prestando atención a la luz, el riego, la temperatura, la humedad y otros cuidados básicos, podemos asegurar que nuestras plantas se mantengan saludables y listas para florecer en la primavera.
Recuerda que cada planta es diferente y puede tener necesidades específicas. Observa tus plantas con atención y adapta los cuidados a sus requerimientos individuales.
Con un poco de atención y cariño, tus plantas de interior te recompensarán con su belleza incluso en los meses más fríos del año.
En Centro de Jardinería Sánchez somos expertos en el cuidado de las plantas y el jardín. Contamos con una amplia gama de productos y herramientas para ayudarte a mantener tus plantas de interior saludables durante todo el invierno. Estaremos encantados de asesorarte y ofrecerte soluciones personalizadas para las necesidades de tus plantas.
Visítanos y encuentra todo lo que necesitas para que tu hogar se mantenga verde y lleno de vida incluso en los meses más fríos.
12 Dic, 2025 | Plantas y Jardín
Los abetos son árboles coníferos que pertenecen a la familia de las pináceas. Se caracterizan por tener hojas en forma de aguja, piñas alargadas y una copa piramidal.
Son muy apreciados como árboles ornamentales, especialmente en Navidad, por su belleza y su aroma. En este artículo te contamos los distintos tipos de abetos que puedes encontrar a la venta en nuestro centro de jardinería, sus características y sus cuidados.
Existen más de 50 especies de abetos en el mundo, pero solo algunas se cultivan como árboles ornamentales.
Estas son las más comunes:
Abies Nordmanniana
El Abies nordmanniana, también conocido como abeto del Cáucaso, abeto de Normandía o abeto de Nordmann, es una especie de conífera perennifolia de la familia de las pináceas.

Es originario del Cáucaso y de Asia Menor, donde crece en las montañas del Mar Negro y sus alrededores. Es un árbol de gran tamaño que puede alcanzar los 60 metros de altura, con un tronco recto y una corteza fina y lisa de color gris.
Las hojas son flexibles, lineales, de color verde oscuro por el haz y con dos bandas blancas por el envés. El Abies nordmanniana es una especie muy apreciada como árbol ornamental y como árbol de Navidad, por su forma piramidal, su follaje denso y su resistencia al frío.
Picea excelsa
La pícea excelsa, también conocida como pícea de Noruega o pícea europea, es un árbol de la familia de las pináceas que se distribuye por el norte y el centro de Europa.

Es un árbol de gran porte, que puede llegar a medir entre 30 y 70 metros de altura, con un tronco grueso y columnar y una corteza grisácea que se descama con la edad.
Sus hojas son aciculares, de color verde oscuro y sección cuadrangular. Es una especie muy apreciada por su madera y por su uso como árbol de Navidad.
Picea pungens (abeto azul)
La pícea de Colorado o pícea azul (Picea pungens) es una especie de conífera perennifolia, monoica, originaria de las Montañas Rocosas de los Estados Unidos.

Se caracteriza por su porte estrechamente cónico, su corteza gris-purpúrea escamosa y sus acículas punzantes de color azul-plateado que desprenden un aroma al frotarlas.
Es una planta muy resistente a condiciones climáticas rigurosas, a ambientes contaminados y a terrenos húmedos con agua estancada. Prefiere vivir en zonas de cierta altitud y con pleno sol o media sombra.
Se multiplica por semillas o por injertos y es muy apreciada como planta ornamental y por supuesto en la decoración navideña.
Cuidados de los abetos
Estos árboles son muy bonitos y simbólicos, pero también requieren unos cuidados especiales para que se mantengan sanos y fuertes. En este artículo te vamos a explicar los cuidados básicos del abeto, tanto si lo tienes en maceta como si lo has plantado en el suelo.
El abeto es una especie que necesita mucha humedad, tanto en el sustrato como en el ambiente. Por eso, debes regarlo con frecuencia, pero sin encharcarlo, y pulverizar sus agujas con agua para evitar que se sequen. También puedes colocar un plato con agua debajo de la maceta para aumentar la humedad.
Otro aspecto importante es la ubicación del abeto. Lo ideal es que reciba luz solar directa, pero no demasiado intensa, y que esté alejado de fuentes de calor como radiadores o chimeneas. El abeto soporta bien el frío, pero no las heladas ni los cambios bruscos de temperatura.
El abeto también necesita un abono orgánico cada dos o tres meses para nutrirse y crecer. Puedes usar compost, humus de lombriz o estiércol. Además, es conveniente podar el abeto una vez al año para darle forma y eliminar las ramas secas o enfermas.
Siguiendo estos consejos, podrás disfrutar de tu abeto durante mucho tiempo y admirar su belleza y elegancia.
Te recordamos que en Centro de Jardinería Sánchez, encontrarás abetos de diferentes variedades y tamaños para decorar esta Navidad tu hogar. ¡Te esperamos!