Repelentes naturales de mosquitos para el jardín: Disfruta del verano sin picaduras

Repelentes naturales de mosquitos para el jardín: Disfruta del verano sin picaduras

Julio ha llegado con su sol radiante, sus días interminables y, cómo no, sus noches cálidas que invitan a cenar al aire libre, a leer bajo la luz de una farola o simplemente a contemplar las estrellas desde la terraza.

Pero hay un invitado que siempre se cuela en esta fiesta veraniega: el mosquito. Ese zumbido persistente y esas picaduras que convierten un momento de paz en una experiencia incómoda y, en ocasiones, hasta riesgosa.

Los repelentes químicos comerciales son efectivos, pero a menudo contienen sustancias como el DEET que, aunque están aprobadas para su uso, pueden resultar irritantes para pieles sensibles, no son recomendables para niños pequeños y dejan un olor poco agradable.

Además, su uso masivo tiene un impacto en el medio ambiente que no podemos ignorar. Afortunadamente, la naturaleza, una vez más, nos ofrece soluciones elegantes, efectivas y respetuosas con nuestro entorno.

En este artículo te propongo un enfoque diferente: convertir tu jardín en un espacio naturalmente protegido contra los mosquitos.

No se trata de rociar insecticidas, sino de diseñar un ecosistema donde las propias plantas actúen como guardianes, creando una barrera aromática que estos insectos no pueden soportar. Sigue leyendo y descubre cómo las plantas pueden ser tus mejores aliadas para disfrutar del verano sin picaduras.

 

Velas antimosquitos: Iluminando tus noches sin picaduras

Las velas antimosquitos son una opción clásica y efectiva para mantener alejados a estos molestos insectos.

Estas velas están diseñadas con ingredientes naturales que emiten aromas que los mosquitos encuentran desagradables.

Los aceites esenciales de citronela, eucalipto, lavanda y romero son algunos de los ingredientes comunes en estas velas.

Cuando las enciendes, crean una barrera olfativa que disuade a los mosquitos de acercarse.

Coloca algunas velas antimosquitos estratégicamente alrededor de tu área de estar al aire libre para mantener a raya a los mosquitos mientras disfrutas de una cena romántica o una charla con amigos.

Además de su función práctica, estas velas también agregan una atmósfera acogedora a tu jardín gracias a su suave luz.

 

Insecticidas naturales: Una defensa eficaz

Si estás buscando una solución más directa para combatir los mosquitos, los insecticidas naturales son una excelente opción.

A diferencia de los productos químicos agresivos, los insecticidas naturales no dañan el medio ambiente y son seguros para el uso alrededor de personas y mascotas.

Uno de los insecticidas naturales más populares es el aceite de neem, que se extrae de las semillas del árbol de neem.

Este aceite tiene propiedades repelentes que mantendrán a los mosquitos alejados de tu espacio al aire libre.

También puedes optar por insecticidas a base de aceites esenciales, como el aceite de citronela, que puedes rociar en áreas específicas para mantener a raya a los mosquitos.

 

Citronela: La estrella incontestable del repelente natural

Si hay una planta que se ha ganado el título de «reina de los repelentes», esa es la citronela. Su nombre científico, Cymbopogon nardus, quizá no te suene, pero su olor a limón característico es inconfundible y, para los mosquitos, sencillamente insoportable.

La citronela contiene citronelal y geraniol, compuestos que confunden el sistema olfativo de los mosquitos, enmascarando los olores (como el dióxido de carbono que exhalamos o el ácido láctico de nuestra piel) que utilizan para localizar a sus víctimas.

Tener una maceta de citronela en la terraza o cerca de la puerta del jardín no solo perfumará el ambiente, sino que creará un radio de protección.

Para potenciar su efecto, puedes machacar ligeramente alguna de sus hojas de vez en cuando, liberando así una mayor cantidad de sus aceites esenciales.

Es importante saber que la citronela prefiere ubicaciones soleadas, aunque agradece algo de sombra en las horas más intensas de sol, y necesita riegos regulares pero sin encharcamientos.

 

Lavanda, albahaca y menta: El trío aromático que ahuyenta mosquitos

Más allá de la citronela, existen otras plantas aromáticas que son auténticas campeonas en la lucha contra los mosquitos. La lavanda, con su aroma floral y relajante para nosotros, resulta ser uno de los olores más odiados por estos insectos.

Además, sus flores violetas atraen a polinizadores beneficiosos y llenan de color el jardín. Plantar lavanda en borduras o en macetas junto a las zonas de descanso es una decisión inteligente y estéticamente impecable.

La albahaca es otra aliada perfecta, especialmente si te gusta cocinar. Su aroma intenso y ligeramente picante repele a los mosquitos con gran eficacia.

Tener varias macetas de albahaca repartidas por la terraza no solo te proporcionará un ingrediente fresco para tus platos, sino que creará un entorno menos acogedor para los insectos.

Y no nos olvidemos de la menta, cuyo frescor mentolado es un repelente natural de primera categoría, además de ser una planta de crecimiento rápido y muy fácil de cuidar.

 

Estrategias de ubicación: Cómo crear una barrera efectiva

Tener las plantas no es suficiente; hay que colocarlas estratégicamente. Los mosquitos suelen entrar en el jardín desde el exterior y buscar zonas de sombra y humedad.

Colocar macetas de plantas repelentes alrededor del perímetro de la terraza, cerca de puertas y ventanas, y sobre todo, alrededor de la mesa donde comemos o de las hamacas donde descansamos, crea una barrera aromática que dificulta su acceso.

Un truco muy efectivo es mezclar diferentes plantas en un mismo espacio. La combinación de aromas (citronela, lavanda, albahaca y menta) es más potente que el de una sola especie.

Puedes crear un pequeño «rincón aromático» o una jardinera mixta que, además de repeler mosquitos, será un espectáculo de colores y texturas.

 

El agua estancada, el principal enemigo

Las plantas repelentes son una herramienta poderosa, pero su efectividad aumenta si combinamos su uso con otras medidas básicas de control.

Los mosquitos necesitan agua estancada para depositar sus huevos y completar su ciclo vital. Por eso, la medida más importante que puedes tomar es eliminar cualquier recipiente que pueda acumular agua: platos de macetas, cubos, juguetes olvidados, canaletas obstruidas, o incluso los platos de las macetas.

Si tienes una fuente o un estanque ornamental, considera la posibilidad de introducir peces (como los gambusinos) que se alimentan de las larvas de los mosquitos.

También existen productos biológicos (como el Bacillus thuringiensis) que son seguros para otros seres vivos y eliminan las larvas sin dañar el ecosistema.

Disfrutar del jardín en pleno julio no tiene por qué significar convivir con los mosquitos. La naturaleza nos brinda un arsenal de recursos para mantenerlos a raya sin recurrir a productos químicos agresivos.

Las plantas repelentes como la citronela, la lavanda, la albahaca y la menta son aliadas poderosas que, además de protegernos, embellecen y perfuman nuestro espacio exterior.

La clave está en plantar estratégicamente, combinar diferentes especies y complementar esta barrera natural con la eliminación de cualquier fuente de agua estancada.

Con estos sencillos pasos, tu jardín se convertirá en un refugio donde las picaduras dejarán de ser un problema. Así que este verano, olvida los sprays y apuesta por la jardinería como tu mejor defensa.

El jardín es para disfrutarlo, y con estos consejos, podrás hacerlo sin interrupciones ni molestias.

 

 

Tareas del jardín en julio

Tareas del jardín en julio

La segunda quincena de julio y la primera de agosto suponen un claro desafío a la resistencia de las plantas.

Las noches suponen un alivio para el jardín y la terraza… ¡y el momento ideal para disfrutarlos! 

 

TAREAS GENERALES DEL MES

El riego es de máxima importancia en julio. Utiliza aspersión para el césped; goteo para los arbustos, anuales y vivaces, setos y árboles, y regadera o inmersión (según) para algunas plantas de interior.

Abonar las plantas de flor. Están a pleno rendimiento, de modo que necesitarán un abonado rico en fósforo y potasio y bajo en nitrógeno.

Las plagas y hongos, a raya. El control de plagas y enfermedades sigue siendo clave. En lo posible, utiliza plaguicidas sistémicos y fungicidas de amplio espectro.

Eliminar las malas hierbas. La escarda de malas hierbas no se debe descuidar. En algunos casos convendrá usar un herbicida; pide consejo en tu centro de jardinería.

 

Árboles, arbustos y trepadoras

Aclara arbustos y trepadoras

Libera los árboles, arbustos y trepadoras de las ramas secas, débiles o enmarañadas. Las tijeras deben estar bien limpias y afiladas para no provocar desgarros. Escoge la herramienta adecuada según el grosor de las ramas.

Obtén esquejes

Julio y agosto son meses ideales para hacer esquejes semileñosos de lagerstroemias, adelfas, fucsias, hortensias, madreselvas, geranios, y de las espíreas que florecieron en primavera.

Escoge las ramas más vigorosas, dales un corte limpio, unta el extremo con hormonas de arraigo y plántalas enseguida.

Recorta las aromáticas

Poda las espigas de flores viejas de las aromáticas y tres a cuatro centímetros del último crecimiento para que sigan floreciendo. Con las espigas secas aprovecha para hacer saquitos perfumados.

Haz un alcorque a los árboles

Cavar un alcorque en torno al tronco de los árboles hará que aprovechen mejor la lluvia y el riego. Vigila que no se llene de malas hierbas; para ello, lo mejor es acolcharlo con corteza de pino o algún árido.

Antes de irte de vacaciones riégalos bien; haz lo mismo con los arbustos que hayas plantado este año.

 

Plantas de flor

Protégelas del golpe de calor

Como herbáceas que son, están más expuestas al golpe de calor, de efectos letales. Por ello, en estos días tan calientes no descuides el riego.

Controla la polilla del geranio

Geranios, gitanillas y demás pelargonios sufren en esta época la amenaza de la oruga de la polilla del geranio (Cacyreus marshalli).

El insecto pone los huevos en las corolas y las larvas devoran el corazón de los tallos, causando la muerte de las plantas. Para prevenir sus daños, actúa de forma preventiva o en los primeros estadios larvarios.

Puedes usar insecticidas biológicos basados en el extracto de neem o las esporas y toxinas del Bacillus thuringiensis ‘Kurstaki’.

Elimina las flores viejas

Si quieres alargar la floración de las vivaces y anuales, pínzalas a medida que vayan muriendo las flores.

Entutora dalias, gladiolos…

Las plantas altas y de tallos delgados que sostienen grandes flores, como las dalias, peonías, gladiolos, azucenas, cañas de las Indias, e incluso las margaritas, necesitan que les coloques tutores.

Previene el golpe de calor

Defiende a tus plantas de flor (recuerda que son herbáceas) del efecto de las altas temperaturas asegurándoles la provisión de agua necesaria. Solo así serán capaces de resistir una brusca subida del termómetro.

 

Plantas de interior

Asegúrales una buena hidratación

Un fin de semana de verano sin agua suficiente puede dejarte sin tus plantas de interior. Si te ausentas, asegúrales la necesaria hidratación.

No todas precisan la misma cantidad de agua, pero en general evita el exceso de riego y sobre todo el encharcamiento, que propicia la aparición de patógenos.

Agrúpalas para generar un microclima más húmedo, y no dejes de pulverizarlas con agua destilada o descalcificada al menos un par de veces al día. Si sales de vacaciones lee nuestras recomendaciones en la agenda de agosto.

Impide que las ataque la araña roja

Si el follaje está bien humectado mantendrás a raya a la araña roja, un ácaro que medra gracias al calor y la sequedad ambiental.

Sabrás que ha atacado cuando las hojas comiencen a perder color y secarse; en el envés podrás observar unas finísimas telas con las minúsculas arañas. Rocíalas con agua; si no se van, aplica un acaricida.

Deja de abonarlas

En julio y agosto suspende los aportes de fertilizante a tus plantas de interior; deberás reiniciarlos en septiembre.

 

El césped

Defiende el césped del calor

Si tienes un césped clásico, pasa el cortacésped con menor frecuencia y deja la hierba más alta para evitar que amarillee. Vigila que no le falte riego. Si no hiciera tanto calor conviene actuar como en junio.

Antes de salir de vacaciones

Siega el césped antes de ausentarte, pero dejando dos tercios de la altura: así aguantará mejor el efecto del sol durante un par de semanas.

Pásale el rodillo de púas o escarificador para que absorba bien el agua, y revisa el sistema de riego y los aspersores.

 

Cómo preparar el césped para la canícula

Cómo preparar el césped para la canícula

La canícula. Esa palabra que a los jardineros nos pone en alerta. Se refiere al periodo más caluroso del verano, esos días en los que el termómetro no baja de los 35°C y el sol castiga sin piedad. Es el momento más crítico para nuestro césped, ese manto verde que tanto orgullo nos da durante el resto del año. Si no se toman las medidas adecuadas, puede pasar de ser una alfombra de verdor a un tapiz amarillo y quebradizo en cuestión de días.

El césped, a diferencia de otras plantas, no tiene la capacidad de retirarse o buscar sombra. Está ahí, expuesto, recibiendo todo el impacto del sol y el calor. Pero no todo está perdido. Con una preparación adecuada y algunos cambios en nuestras rutinas de cuidado, podemos ayudar a nuestro césped a sobrevivir a la canícula y recuperar su esplendor en cuanto las temperaturas se suavicen.

En este artículo vamos a desgranar las claves para preparar el césped para el periodo más duro del verano. Desde el riego hasta la altura de corte, pasando por técnicas de acolchado y abonado, te ofrecemos un plan completo para que tu césped no solo sobreviva, sino que se mantenga verde y fuerte durante la canícula.

 

El Riego: La clave de la supervivencia estival

El riego es, sin duda, el aspecto más importante cuando hablamos de césped en verano. Pero no se trata de regar más, sino de regar mejor. Durante la canícula, las reglas del juego cambian y es necesario adaptar nuestra estrategia.

¿Cuándo regar? El momento del riego es fundamental. Regar en las horas centrales del día es un error garrafal: el agua se evapora antes de llegar a las raíces y puede incluso provocar quemaduras en las hojas por el efecto lupa. La mejor opción es regar al amanecer o, si no es posible, al anochecer, cuando las temperaturas son más suaves y el agua tiene tiempo de filtrarse. El riego nocturno tiene la ventaja de que el agua no se pierde por evaporación, pero conviene no mojar en exceso el follaje para evitar la aparición de hongos.

¿Cuánto regar? Mejor un riego profundo y espaciado que muchos riegos superficiales. Un riego profundo (de unos 2-3 cm de agua por semana) estimula a las raíces a crecer hacia lo profundo, haciéndolas más resistentes a la sequía. Los riegos superficiales, por el contrario, fomentan raíces poco profundas que sufren mucho en periodos de calor. Un truco para saber si has regado lo suficiente es clavar un destornillador en el suelo; si entra con facilidad hasta unos 10-15 cm, la humedad ha llegado a la profundidad adecuada.

 

La altura de corte: Más largo es más resistente

Otro de los errores más comunes en verano es mantener el césped demasiado corto. En esta época, subir la altura del corte es una de las medidas más efectivas para proteger el césped del calor. Un césped más alto proporciona sombra al suelo, reduce la evaporación y protege las raíces del sol directo.

Lo recomendable durante la canícula es mantener el césped a una altura de entre 5 y 7 centímetros. Esto significa subir el carro de la cortadora uno o dos niveles por encima de lo que usaríamos en primavera o en otoño. Además de proteger el suelo, un césped más alto compite mejor con las malas hierbas, que también sufren con el calor.

Es importante no cortar más de un tercio de la altura de la hoja en cada siega. Si el césped ha crecido mucho, es mejor realizar varios cortes progresivos en días sucesivos que un solo corte drástico que lo debilite. Y, por supuesto, nunca se debe segar con el sol en lo más alto ni con el césped mojado.

 

El Acolchado o Mulching: Un aislante térmico natural

Una técnica que está ganando cada vez más adeptos y que resulta especialmente útil durante la canícula es el acolchado o mulching. Consiste en cubrir el suelo del jardín con una capa de material orgánico (corteza de pino, paja, fibra de coco, hojas secas, etc.) que actúa como un aislante térmico y retenedor de humedad.

El acolchado tiene múltiples beneficios en verano. Por un lado, reduce la evaporación del agua del suelo al crear una barrera física entre el sol y la tierra. Por otro, mantiene el suelo más fresco al aislarlo del calor ambiental. Además, evita el crecimiento de malas hierbas y, si se utiliza material orgánico, se descompone lentamente y aporta nutrientes al suelo.

Para aplicarlo, basta con extender una capa de unos 5-10 centímetros de espesor sobre la tierra alrededor de las plantas o sobre el césped en las zonas más castigadas por el sol. No es necesario cubrir toda la superficie del jardín, sino las áreas donde el césped sufre más o donde las raíces están más expuestas.

 

El Abonado: Nutrientes para la resistencia

Durante la canícula, el césped está sometido a un alto estrés, por lo que sus necesidades nutricionales cambian. Es importante ajustar el abonado para no forzar un crecimiento excesivo que la planta no pueda sostener.

El abono de verano debe ser rico en potasio, que ayuda a fortalecer las plantas y las hace más resistentes a la sequía y a las enfermedades. Es aconsejable usar un fertilizante de liberación lenta que vaya nutriendo el césped de forma progresiva sin provocar picos de crecimiento. Lo mejor es aplicarlo a principios de verano y, si es necesario, repetir la dosis a media estación. Es fundamental regar bien después del abonado para que los nutrientes lleguen a las raíces.

 

La Aireación y el escarificado: deja respirar al suelo

Por último, es importante asegurarse de que el suelo no esté compactado, ya que la compactación impide que el agua y el oxígeno lleguen a las raíces. Un suelo bien aireado retiene mejor la humedad y permite que las raíces crezcan profundamente.

Las técnicas de aireación (pinchar el suelo para crear agujeros) y escarificado (eliminar la capa de paja y musgo) son ideales para hacer antes de que llegue la canícula. Si no pudiste hacerlo en primavera, aún estás a tiempo. Una aireación ligera ayudará a que el agua penetre mejor y que las raíces se oxigenen, mejorando la salud general del césped.

 

Preparar el césped para la canícula es una inversión de tiempo y esfuerzo que merece la pena. Las altas temperaturas del verano pueden ser devastadoras para un césped mal cuidado, pero con una estrategia adecuada podemos minimizar los daños y mantener un tapiz verde y saludable.

El riego profundo y en el momento adecuado, la altura de corte apropiada, el acolchado para conservar la humedad y el abonado rico en potasio son las claves para que nuestro césped supere la canícula con éxito. Recuerda también que, aunque el césped sufra, lo más importante es no desesperarse. Con los cuidados adecuados y la llegada de temperaturas más suaves, el césped tiene una gran capacidad de recuperación. Así que este verano, aplica estos consejos y disfruta de un jardín verde y frondoso incluso en los días más calurosos.

 

5 Plantas de exterior que aguantan bien el calor

5 Plantas de exterior que aguantan bien el calor

El verano es esa estación del año que pone a prueba la paciencia de cualquier jardinero. Las temperaturas se disparan, el sol aprieta sin piedad y, de repente, esas plantas que en primavera lucían radiantes comienzan a mostrar signos de sufrimiento. Hojas mustias, bordes quemados, floraciones que se interrumpen bruscamente… el calor extremo es, sin duda, uno de los mayores desafíos a los que nos enfrentamos en el jardín.

Sin embargo, no todas las plantas son igual de vulnerables. Algunas han evolucionado en climas áridos y mediterráneos, desarrollando mecanismos de supervivencia que les permiten no solo resistir, sino prosperar bajo el sol más abrasador. Estas especies son la clave para tener un jardín o terraza vistosa durante toda la temporada estival, sin necesidad de estar pendientes del riego constante o de sufrir por la salud de nuestros vegetales.

En este artículo te presento una selección de cinco plantas de exterior que son auténticas campeonas del calor. Son resistentes, agradecidas y, además, aportan un color y una alegría inigualables a cualquier espacio exterior. Con ellas, el verano dejará de ser una amenaza para convertirse en la temporada en la que tu jardín luce en todo su esplendor.

 

Los Geranios: El color que nunca falla

Si hay una planta que define el verano en los balcones y terrazas de nuestro país, esa es el geranio. No es casualidad que sea la reina indiscutible de la jardinería urbana en climas cálidos. Su resistencia al calor y al sol directo es proverbial, y su capacidad de floración continua durante toda la estación lo convierte en un imprescindible.

Los geranios son plantas que agradecen la exposición solar directa. Cuanto más sol reciben, más flores producen. Eso sí, necesitan un riego regular pero sin encharcamientos. El truco está en dejar que la tierra se seque ligeramente entre riego y riego, evitando que el agua se estanque en el plato, ya que sus raíces son sensibles al exceso de humedad. Una poda ligera de las flores marchitas estimulará la aparición de nuevos brotes florales, manteniendo la planta exuberante durante todo el verano.

 

La Lavanda: Aroma Mediterráneo y resistencia extrema

Originaria de las regiones secas y soleadas del Mediterráneo, la lavanda es sinónimo de resistencia. Esta planta aromática no solo soporta el calor como ninguna, sino que además prefiere suelos pobres y secos, lo que la convierte en la candidata perfecta para jardines de bajo mantenimiento.

La lavanda es una planta que, una vez establecida, apenas necesita cuidados. Tolera la sequía, los suelos calizos y el viento. Su principal requerimiento es una exposición a pleno sol y un drenaje excelente. El exceso de agua es su principal enemigo, así que es mejor pecar de escaso en los riegos que de abundante. Además de su belleza y su inconfundible aroma, la lavanda tiene un valor añadido: su fragancia ayuda a mantener alejados a los mosquitos, convirtiéndola en una aliada perfecta para disfrutar de las noches de verano al aire libre.

 

La Buganvilla: Explosión de color para muros y pérgolas

Si buscas una planta que cause impacto visual, la buganvilla es tu mejor elección. Sus vibrantes brácteas de colores intensos (rosas, fucsias, púrpuras, naranjas o blancas) cubren muros, pérgolas y celosías con una generosidad asombrosa. Y lo mejor de todo: cuanto más calor y sol recibe, más abundante es su floración.

La buganvilla es una trepadora de origen tropical que se ha adaptado perfectamente a climas cálidos y secos. Agradece el sol directo durante la mayor parte del día y requiere riegos moderados. De hecho, es una planta que florece mejor cuando se la somete a un cierto estrés hídrico. Eso sí, necesita un soporte para trepar y una poda de formación para mantener su estructura. En climas muy fríos puede sufrir, pero en verano es imparable.

 

El Romero: Belleza, aroma y versatilidad

El romero es otra de esas plantas que parecen hechas para el verano. Resistente, aromática, decorativa y útil en la cocina, es una de las especies más versátiles que podemos tener en el jardín. Sus hojas perennes y su porte arbustivo aportan estructura y color durante todo el año, y en verano se cubre de pequeñas flores azuladas que atraen a las abejas.

Originario de la región mediterránea, el romero está adaptado a suelos secos, soleados y con buen drenaje. Tolera la sequía y el calor extremo sin inmutarse, y apenas necesita cuidados. Solo requiere una poda ligera para mantener su forma y una ubicación soleada. Es la planta perfecta para quienes quieren un jardín bonito sin complicaciones y con un plus aromático que perfuma el ambiente.

 

Las Suculentas: Resistencia en estado puro

Las suculentas son el ejemplo perfecto de la adaptación al clima cálido. Sus hojas carnosas, capaces de almacenar grandes cantidades de agua, les permiten sobrevivir en condiciones de sequía extrema que harían sucumbir a cualquier otra planta. Son la opción ideal para quienes tienen poco tiempo para regar o para quienes buscan un jardín moderno y de bajo mantenimiento.

Existen miles de variedades de suculentas, con formas, colores y texturas muy diversas. Desde las clásicas echeverias con sus rosetas perfectas hasta los sedums rastreros o los aloes de porte más vertical, todas comparten su resistencia al sol y al calor. Eso sí, necesitan un sustrato con excelente drenaje y un riego muy escaso. El exceso de agua es su principal enemigo; mejor regarlas poco y dejar que la tierra se seque completamente entre riegos.

 

Tener un jardín espectacular en verano no es cuestión de suerte, sino de elección. Apostar por plantas adaptadas al calor es la estrategia más inteligente para disfrutar de un espacio exterior lleno de vida y color incluso en los días más abrasadores. Los geranios, la lavanda, la buganvilla, el romero y las suculentas son solo cinco ejemplos de una larga lista de especies que han aprendido a convivir con el sol y la sequía.

Estas plantas no solo nos regalan su belleza, sino que además nos liberan de la preocupación constante por el riego y los cuidados. Son la base de un jardín sostenible, resistente y lleno de encanto. Así que este verano, elige bien tus plantas y disfruta de tu jardín sin sufrir por el calor.

 

Tareas del jardín en junio

Tareas del jardín en junio

Con sus calores todavía suaves, junio permite hacer mucha vida al aire libre en el jardín o la terraza. Las plantas están radiantes, pero hay que protegerlas de la competencia de plagas y malas hierbas.

 

TAREAS GENERALES DEL MES

Prestar atención al binomio temperatura-lluvias y vigilar la irrupción de las plagas son las tareas más importantes que las plantas ornamentales y del huerto demandan este mes.

Controlar las plagas y enfermedades. Mantén la vigilancia aunque hayas realizado tratamientos preventivos. Apenas veas que han hecho acto de presencia toma medidas inmediatamente. En tu centro de jardinería te aconsejarán. Existen múltiples recursos para combatirlos, desde remedios caseros a fitosanitarios ecológicos y control biológico de plagas.

Eliminar las malas hierbas. Compiten con las plantas del jardín y el huerto por el agua, la luz y los nutrientes. Elimínalas antes de que semillen. Erradicarlas garantiza un jardín más sano y aseado.

Vigilar el riego. El calor empieza a apretar en algunas zonas de España y las plantas necesitan más agua. Recuerda que las plantas que viven en tiestos están más expuestas a las consecuencias de la falta de agua. Evita mojar las hojas y las flores y dirige el chorro al sustrato (y no al cuello de las plantas).

El riego automático te quitará trabajo y ahorrarás tiempo y dinero: utiliza aspersores bien solapados para el césped, y goteo para los parterres, macizos, setos y huerto, así como en las jardineras y tiestos de la terraza.

Abonar. Plantas de flor, plantas verdes de interior, hortícolas y césped deben recibir su ración de nutrientes.

Acolchar el suelo. Una capa de cortezas, bolitas de arcilla o piedra volcánica ayudará a mantener la humedad del suelo y contribuirá al control de las malas hierbas.

 

Árboles, arbustos y trepadoras

Recortar setos y topiarios

Los setos y figuras topiarias deben repasarse ahora que están brotando hojas nuevas, para que ganen densidad y no pierdan forma. Es el caso del boj, aligustre, arizónica, tuya, tejo, pero también de los que ya han dado flor.

boj

Toca lo necesario los que estén en plena floración o vayan a dar bayas en otoño (las piracantas, por ejemplo).

Podar los arbustos que ya hayan dado flor

Solo si fuera necesario (no es imprescindible ni obligatorio), poda las glicinias, lilos, forsitias, camelias, membrilleros del Japón, espíreas, es decir, los arbustos y trepadoras que han florecido al comienzo de la primavera.

Guiar y sujetar las trepadoras

Las trepadoras de tallos volubles o vigoroso crecimiento (glicinias, bignonias, clemátides), que están en plena floración o emitiendo tallos y hojas, deben ser guiadas y sujetadas a su soporte.

Las sujeciones antiguas deben ser revisadas. Así evitarás que se enmarañen o las venza el peso. Si se desarrollan demasiado a lo mejor tienes que recortarlas, en ese caso asesórate sobre cómo conviene hacerlo según la especie.

 

Plantas de flor

Para llenar el jardín y los tiestos de la terraza de color, nada mejor que las vivaces y plantas de temporada: geranios y gitanillas,petunias, alegrías guineanas (Impatiens hawkeri), gazanias, calibrachoas, coreopsis, messem, begonias de flor y muchas clases de margaritas están en su apogeo.

Solo tienes que pasarte por tu centro de jardinería y escoger.

Prepara los parterres y tiestos: retira los bulbos de primavera, mulle bien la tierra, elimina las malas hierbas y mézclala con abono orgánico.

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Para que la producción floral de tus vivaces y anuales sea abundante y se prolongue mucho tiempo dales abono especial para plantas de flor, pinza las flores marchitas y secas.

Riégalas periódicamente. Intenta no mojar las flores, especialmente las que son muy densas, como los geranios y claveles. Evita los encharcamientos.

 

Plantas de interior

Tus palmeras necesitan sustrato nuevo

Cada dos a tres años, tu areca, chamaedorea, livistona, agradecerán que se les renueva la capa superior del sustrato. Retira los primeros cinco centímetros de tierra, con cuidado de no herir las raíces, y reemplázalo por uno nuevo.

Si el tamaño de la palmera lo permite, cada dos o tres años cámbiales totalmente el sustrato; mayo y junio son los meses ideales para hacerlo; la excepción es la kentia, que sufre mucho con los trasplantes.

kentias

Las temperaturas de mayo y junio propician la emisión de numerosas raíces, lo que favorecerá el arraigo. Ata las palmas para que no se quiebren durante el proceso y protégelas. Si humedeces el cepellón te resultará más fácil extraerlas del tiesto; intenta que no se deshaga, de modo que no lo satures de agua.

Procúrales más humedad ambiental

La falta de humedad provoca resecamiento o puntas quemadas en las hojas de las plantas de interior, especialmente aglaonemas, begonias rex, calateas, drácenas, alocasias, palmeras en general, especies de origen tropical en su inmensa mayoría.

Con la ayuda de un humidificador o de pulverizaciones frecuentes con agua descalcificada o destilada podrás proporcionarles bienestar; no mojes las flores ni las hojas si son pubescentes. Si las agrupas, contribuirás a que se genere un microclima más húmedo.

 

Huerto

De tu huerto a tu mesa

Fresas, pepinos y lechugas de ciclo primaveral están en su momento más apetitoso, ¡disfrútalas! Si sembraste zanahorias y remolachas en marzo, o calabacines y rabanitos en abril, ya puedes cosecharlos también. Recoge las judías verdes antes de que granen.

Colocar tutores a las tomateras

Si en mayo has llevado los plantones de tomateras al terreno, ya es momento de colocarles tutores o sujetarlos a un soporte o enrejado para que la planta se desarrolle mejor y obtengas unos tomates de mayor calidad.

Conviene eliminar los brotes laterales y dejar uno o dos tallos principales para conseguir frutos de mayor calidad.

Aligerar los frutales

Para que la cosecha sea de mayor calidad y más abundante conviene que descargues ahora las ramas de los ciruelos, melocotoneros, albaricoqueros, manzanos, perales… eliminando selectivamente los frutos más pequeños y deformes.

Además, le evitarás al árbol el riesgo de que se le parta una rama por exceso de peso.

 

El césped

Una cuidada ‘alfombra verde’

Para contrarrestar el efecto del calor, el pisoteo continuo y la aparición de malas hierbas, siega la hierba una vez por semana o cada 10 días.

El césped y el problema de la sequía.

Existen mezclas de semillas y variedades de cespitosas más adaptadas al clima de la meseta o la costa mediterránea y que, por tanto, demandan mucho menos trabajo y riego.

Recuerda que en Centro de Jardinería Sánchez dispondrás de todo lo que necesitas para el cuidado de tu jardín.

¡Te esperamos!

Jardinería Sánchez, vive en tu jardín.

Cómo diseñar un jardín de bajo consumo de agua

Cómo diseñar un jardín de bajo consumo de agua

El cambio climático y la creciente escasez de recursos hídricos han transformado la visión del paisajismo moderno.

El xeripaisajismo, un término derivado del griego xeros (seco), no consiste simplemente en llenar un espacio de piedras y cactus; es una técnica de planificación integral que permite crear espacios verdes exuberantes, estéticos y, sobre todo, sostenibles.

Un jardín diseñado bajo estos principios puede reducir el consumo de agua entre un 50% y un 70% en comparación con los modelos tradicionales.

 

Los pilares fundamentales del xeripaisajismo

Para lograr un diseño exitoso, es imprescindible seguir una serie de pasos estratégicos que garantizan que cada gota de agua se aproveche al máximo.

Planificación y diseño por hidrozonas

El error más común en la jardinería convencional es mezclar plantas con distintas necesidades hídricas. El xeripaisajismo propone la creación de hidrozonas, que consisten en agrupar las especies según su demanda de agua:

  • Zona de alta demanda: Áreas pequeñas cerca de la vivienda o zonas de descanso donde se permiten plantas que requieren riego regular.

  • Zona de transición: Espacios con plantas que solo necesitan riego ocasional una vez establecidas.

  • Zona de baja demanda: Áreas periféricas con especies autóctonas que sobreviven únicamente con el agua de lluvia.

Mejora y preparación del suelo

Un suelo saludable es la base del ahorro de agua. Antes de plantar, es vital realizar un análisis de la tierra. En muchos casos, la incorporación de materia orgánica (compost o mantillo) mejora la capacidad de retención de humedad en suelos arenosos y favorece el drenaje en suelos arcillosos. Un sustrato bien estructurado permite que las raíces crezcan profundamente, buscando la humedad del subsuelo.

 

Selección inteligente de especies

La elección de las plantas es el alma del proyecto. No se trata de renunciar al color, sino de apostar por la flora autóctona o especies de climas similares (como el mediterráneo, el sudafricano o el californiano) que estén adaptadas a periodos de sequía.

  • Arbustos y aromáticas: La lavanda, el romero, el tomillo y la jara son opciones excelentes que aportan fragancia y resistencia.

  • Suculentas y crasas: Especies como los Agaves, Aloes y Sedums poseen tejidos especializados para almacenar agua.

  • Árboles de sombra: El olivo, la encina o el algarrobo proporcionan frescor y requieren un mantenimiento mínimo una vez adultos.

 

Técnicas de conservación y riego eficiente

El diseño debe ir acompañado de una infraestructura técnica que evite el desperdicio.

El uso del acolchado (Mulching)

Cubrir el suelo desnudo es fundamental. El uso de mantillo orgánico (corteza de pino, paja) o inorgánico (grava, piedra volcánica, cantos rodados) cumple tres funciones críticas:

  • Reduce drásticamente la evaporación del agua del suelo.
  • Mantiene una temperatura radicular estable.
  • Evita la proliferación de malas hierbas que compiten por los recursos.

Sistemas de riego localizado

Se debe priorizar el riego por goteo sobre los aspersores. El goteo entrega el agua directamente a la base de la planta, minimizando las pérdidas por viento o evaporación. Además, la instalación de programadores inteligentes con sensores de lluvia asegura que el sistema solo actúe cuando sea estrictamente necesario.

 

Reducción de las zonas de césped

El césped tradicional es el mayor consumidor de agua en un jardín. En el xeripaisajismo, se recomienda limitar su uso a áreas funcionales pequeñas o sustituirlo por alternativas de bajo consumo como la Lippia nodiflora, el Dichondra repens o incluso zonas de áridos decorativos que aportan textura y color sin requerir una sola gota de riego.

Elemento Beneficio en Xeriscape
Plantas Autóctonas Resistencia natural a plagas y sequía.
Grava Decorativa Estética moderna y nulo mantenimiento.
Riego por Goteo Eficiencia hídrica máxima.

 

Implementar un jardín de bajo consumo no solo es un acto de responsabilidad ambiental, sino también una inversión a largo plazo que reduce los costes de mantenimiento y las facturas de agua, creando un refugio natural que prospera en armonía con su entorno.