23 Abr, 2024 | Plantas y Jardín
El equipo de Centro de Jardinería Sánchez te desea un
Feliz Sant Jordi 2024
.
Disponemos de:
Arreglos con rosas
Rosas rojas, blancas y azules
Rosales
Rosal mini
Regalos originales
.
¡Te esperamos!
12 Abr, 2024 | Plantas y Jardín
Las peonías, con su exuberante floración y su variedad de formas y colores, son las protagonistas de muchos jardines en la primavera.
Originarias de Asia, Europa y América del Norte, estas plantas perennes forman parte de la familia Paeoniaceae y se han ganado el corazón de jardineros y diseñadores de paisajes por su belleza y su relativa facilidad de cuidado.
Las peonías se clasifican principalmente en tres tipos: herbáceas, arbustivas e Itoh, siendo las herbáceas las más comunes en los jardines.
Estas últimas mueren hasta el suelo cada invierno y vuelven a brotar en la primavera, mientras que las arbustivas mantienen su estructura leñosa durante todo el año y las Itoh son un híbrido de las dos anteriores.

Una característica distintiva de las peonías es su floración espectacular, que puede variar desde simples flores con un solo anillo de pétalos hasta formas dobles con múltiples capas de pétalos.
Los colores también ofrecen un amplio espectro, desde el blanco puro hasta el rojo intenso, pasando por tonos rosados y amarillos.
Además, muchas variedades desprenden un dulce perfume que atrae a polinizadores y admiradores por igual.
Cuidado de las Peonías
Para cultivar peonías con éxito, es fundamental proporcionarles un sitio con pleno sol o sombra parcial y un suelo bien drenado, ya que el exceso de humedad puede provocar la pudrición de las raíces.
El momento ideal para plantarlas es en otoño, lo que permite que las raíces se establezcan antes de que llegue el invierno.
Al plantar, es importante no enterrar demasiado profundo el rizoma, ya que esto puede impedir la floración.
El riego debe ser regular, especialmente durante la temporada de crecimiento y en los periodos de sequía, pero siempre evitando el encharcamiento. Un buen drenaje es crucial para prevenir enfermedades.
En cuanto a la alimentación, las peonías se benefician de una aplicación de fertilizante en la primavera, justo cuando comienzan a brotar.
La poda es otro aspecto importante en el cuidado de las peonías. Las herbáceas deben ser podadas hasta el suelo al final del otoño, después de que las primeras heladas hayan matado el follaje. Las arbustivas, por otro lado, solo requieren una poda ligera para dar forma y eliminar madera muerta o dañada.

Las peonías también pueden sufrir de algunas plagas y enfermedades, como la botritis o el oídio, pero estas se pueden prevenir manteniendo la zona alrededor de las plantas limpia y evitando el riego excesivo. Si aparecen problemas, es importante tratarlos de manera temprana con los productos adecuados.
En resumen, las peonías son una adición valiosa y hermosa para cualquier jardín. Con los cuidados adecuados, estas plantas pueden proporcionar una exhibición deslumbrante año tras año.
Su resistencia y longevidad las hacen una inversión a largo plazo en belleza, ofreciendo un espectáculo floral que puede ser disfrutado por generaciones.
Con su variedad de formas, tamaños y colores, las peonías ofrecen una paleta de posibilidades para el diseño de jardines, y su cultivo es una actividad gratificante que recompensa al jardinero con una de las más espectaculares floraciones de la naturaleza.
14 Mar, 2024 | Plantas y Jardín
Los rosales, con su encanto atemporal y su fragancia embriagadora, son una de las plantas más queridas en el mundo de la jardinería. Con una amplia variedad de colores, formas y fragancias, estos arbustos florales han cautivado a jardineros y amantes de la naturaleza durante siglos.
En este artículo, exploraremos las características, variedades y cuidados esenciales para disfrutar al máximo de tus rosales.
Características de los Rosales
Los rosales, pertenecientes al género Rosa de la familia Rosaceae, son arbustos perennes conocidos por sus flores características, llamadas rosas. Estas flores pueden variar en tamaño, color y fragancia según la especie y la variedad.
Los rosales son plantas de floración primaveral o estival, y algunas variedades también pueden producir flores en otoño, ofreciendo así un espectáculo floral durante gran parte del año.
Además de sus hermosas flores, los rosales también se valoran por su follaje, que puede ser caduco o perenne, dependiendo de la especie y la variedad. Algunas variedades de rosales también producen frutos llamados escaramujos, que son ricos en vitamina C y se utilizan en la elaboración de mermeladas y tés.
Variedades de Rosales
Con miles de variedades disponibles, los rosales ofrecen una amplia gama de opciones para todos los gustos y necesidades de jardinería. Algunas de las variedades más populares incluyen:
Rosa ‘Grandiflora’: Conocida por sus grandes flores y hábito de crecimiento erguido, la rosa ‘Grandiflora’ es ideal para borduras y arriates.
Rosa ‘Floribunda’: Esta variedad produce racimos de flores más pequeñas pero en mayor cantidad, creando un efecto impresionante en el jardín.
Rosa trepadora: Perfecta para cubrir paredes, pérgolas o enrejados, las rosas trepadoras ofrecen un aspecto romántico y espectacular.

Rosa miniatura: Ideal para jardines pequeños o para cultivar en macetas, las rosas miniatura ofrecen todo el encanto de las rosas en un tamaño compacto.
Rosa arbusto: Con su hábito de crecimiento vigoroso y resistencia, las rosas arbustivas son una excelente opción para crear setos florales o para plantar en grupos.
Estas son solo algunas de las muchas variedades disponibles, cada una con sus propias características únicas en cuanto a color, fragancia y hábito de crecimiento.
Cuidados de los Rosales
Para que tus rosales prosperen y te brinden su máximo esplendor, es importante proporcionarles los cuidados adecuados. Aquí hay algunas pautas a seguir:
Ubicación: Los rosales prefieren lugares soleados con suelo bien drenado. Asegúrate de plantarlos en un área que reciba al menos seis horas de luz solar directa al día.
Riego: Mantén el suelo uniformemente húmedo, especialmente durante los períodos de crecimiento activo y floración. Evita el riego excesivo, ya que el encharcamiento puede provocar pudrición de las raíces.
Fertilización: Aplica un fertilizante equilibrado específico para rosales en primavera y a mediados del verano para promover un crecimiento saludable y una floración abundante.
Poda: Realiza podas regulares para eliminar las ramas muertas o enfermas, así como para dar forma al arbusto y fomentar la producción de nuevas flores. La poda se suele llevar a cabo a fines del invierno o principios de la primavera.
Control de plagas y enfermedades: Inspecciona regularmente tus rosales en busca de signos de plagas o enfermedades, como pulgones, ácaros o mildiu. Trata cualquier problema detectado de manera oportuna utilizando métodos orgánicos o químicos según sea necesario.
Siguiendo estos simples cuidados, tus rosales florecerán y te recompensarán con su belleza y fragancia durante toda la temporada de crecimiento.
En resumen, los rosales son una adición encantadora a cualquier jardín, con su amplia variedad de colores y fragancias que deleitan los sentidos. Con los cuidados adecuados, puedes disfrutar de estas hermosas plantas durante muchos años, añadiendo un toque de romance y elegancia a tu espacio exterior.
27 Feb, 2024 | Plantas y Jardín
El diseño de un jardín no solo implica crear un espacio estéticamente agradable, sino también asegurarse de que sea respetuoso con el medio ambiente y sostenible a largo plazo.
En un mundo donde la conservación de los recursos naturales es crucial, diseñar un jardín sostenible se ha convertido en una prioridad para muchos amantes de la jardinería.
Aquí te presentamos algunas pautas fundamentales para crear tu propio oasis verde de manera responsable y ecológica.
Elección de plantas nativas
La selección de plantas autóctonas es esencial en el diseño de un jardín sostenible. Estas plantas están adaptadas a las condiciones locales, lo que significa que requieren menos agua, fertilizantes y pesticidas para mantenerse saludables.
Además, al elegir plantas nativas, se fomenta la biodiversidad local y se ayuda a preservar el hábitat natural de la fauna local.
Conservación del agua
En un jardín sostenible, la conservación del agua es fundamental. Para reducir el consumo de agua, es importante elegir plantas resistentes a la sequía y utilizar técnicas de jardinería que promuevan la retención de humedad en el suelo, como el acolchado orgánico y el uso de sistemas de riego eficientes, como el riego por goteo.

Además, la recolección y almacenamiento de agua de lluvia pueden proporcionar una fuente adicional de agua para tu jardín, reduciendo así la dependencia de los recursos hídricos convencionales.
Materiales sostenibles
Al diseñar un jardín sostenible, es importante considerar los materiales utilizados en su construcción. Opta por materiales reciclados o reciclables siempre que sea posible.
Por ejemplo, puedes utilizar madera reciclada para la construcción de caminos o estructuras en el jardín, o elegir macetas hechas de materiales reciclados.
Reducir la huella de carbono asociada con la producción y el transporte de materiales es fundamental para la sostenibilidad de tu jardín.
Prácticas de mantenimiento responsable
El mantenimiento de un jardín sostenible debe realizarse de manera responsable, minimizando el uso de productos químicos dañinos para el medio ambiente y la salud humana.
En lugar de pesticidas y fertilizantes sintéticos, opta por alternativas orgánicas como compostaje y abonos naturales.

Además, fomenta la diversidad biológica en tu jardín, promoviendo la presencia de insectos beneficiosos y aves que ayuden a controlar las plagas de forma natural.
Promoción de la biodiversidad
Un jardín sostenible no solo es estéticamente agradable, sino que también proporciona un hábitat vital para la vida silvestre local. Al incorporar una variedad de plantas nativas, flores silvestres y refugios para la fauna, puedes crear un ecosistema diverso y equilibrado en tu propio patio trasero.
Además, evita la introducción de especies invasoras que puedan desplazar a las plantas y animales nativos.
En resumen, diseñar un jardín sostenible implica tomar decisiones responsables que minimicen el impacto ambiental y promuevan la salud del ecosistema local.
Al adoptar prácticas de jardinería sostenibles y cultivar un espacio que sea armonioso con la naturaleza, no solo estarás creando un hermoso entorno para disfrutar, sino que también estarás contribuyendo a la conservación del medio ambiente para las generaciones futuras.
10 Feb, 2024 | Plantas y Jardín
La planta mimosa, también conocida como mimosa púdica o vergonzosa, es una especie de la familia de las fabáceas que se caracteriza por su capacidad de reaccionar al tacto, cerrando sus hojas y flores cuando se las toca.
Esta peculiaridad la convierte en una planta muy atractiva y curiosa para tener en casa o en el jardín. En este artículo te contamos todo lo que necesitas saber sobre las características y cuidados de la mimosa.
La mimosa es originaria de América del Sur, aunque se ha extendido por otras regiones tropicales y subtropicales del mundo. Es una planta herbácea perenne que puede alcanzar hasta un metro de altura.
Sus tallos son delgados, espinosos y ramificados. Sus hojas son compuestas, bipinnadas y sensibles al tacto, lo que significa que se pliegan cuando se las estimula. Sus flores son pequeñas, de color rosa o lila, y se agrupan en cabezuelas globosas.
Sus frutos son vainas cilíndricas que contienen varias semillas.

Cuidados de la planta mimosa
La planta mimosa es una especie que requiere de unas condiciones ambientales específicas para su correcto desarrollo. Estos son los principales cuidados que debes tener en cuenta si quieres cultivarla:
Luz
La planta mimosa necesita una exposición luminosa, pero sin sol directo, ya que puede quemar sus hojas. Lo ideal es ubicarla en un lugar con sombra parcial o filtrada.
Temperatura
La planta mimosa es sensible al frío y no tolera las heladas. Su temperatura óptima se sitúa entre los 18 y los 25 ºC, aunque puede soportar algunos grados más o menos. Si vives en una zona con inviernos fríos, es conveniente protegerla o trasladarla al interior durante esta estación.
Riego
La planta mimosa necesita un riego regular y abundante, pero sin encharcar el sustrato. Es importante mantener la humedad constante, pero evitando el exceso de agua que puede provocar la pudrición de las raíces.
Se recomienda regarla cada dos o tres días en verano y cada cinco o seis días en invierno, dependiendo del clima y del tipo de suelo.
Sustrato
La planta mimosa se adapta a diferentes tipos de suelo, siempre que sean bien drenados y ricos en materia orgánica. Se puede utilizar una mezcla de tierra de jardín, arena y turba, o bien un sustrato comercial para plantas acidófilas.
Abono
La planta mimosa agradece un aporte de fertilizante orgánico cada dos semanas durante la primavera y el verano, para estimular su crecimiento y floración. Se puede emplear un abono líquido para plantas con flores, siguiendo las indicaciones del fabricante.
Poda
La planta mimosa no requiere de una poda específica, salvo para eliminar las partes secas o dañadas y mantener su forma compacta. Se puede realizar una poda ligera después de la floración, cortando los tallos que hayan florecido.
Plagas y enfermedades
La planta mimosa es bastante resistente a las plagas y enfermedades, siempre que se le proporcione los cuidados adecuados. Sin embargo, puede verse afectada por algunos insectos como los pulgones, las cochinillas o las arañas rojas, que se alimentan de su savia y debilitan la planta.
Para combatirlos, se puede recurrir a productos ecológicos como el jabón potásico o el aceite de neem, aplicándolos con un pulverizador sobre las hojas afectadas. También puede sufrir algunos hongos como el mildiu o la botritis, que provocan manchas o moho en las hojas y los tallos.
Para prevenirlos, es importante evitar el exceso de humedad y mejorar la ventilación. Si ya están presentes, se puede aplicar un fungicida específico siguiendo las instrucciones del envase.
La planta mimosa es una especie fascinante que sorprende por su capacidad de movimiento. Con estos consejos podrás disfrutar de su belleza y singularidad en tu hogar o en tu jardín.
27 Ene, 2024 | Plantas y Jardín
El Viburnum tinus, conocido popularmente como durillo, laurel salvaje, marfull o laurentino, es un arbusto perennifolio originario de la región mediterránea, que se caracteriza por su gran resistencia y su atractiva floración invernal.
En este artículo te contamos todo lo que necesitas saber sobre sus características y cuidados, para que puedas disfrutar de esta planta en tu jardín o terraza.
Características del Viburnum tinus
El durillo es un arbusto que puede alcanzar los 3 metros de altura, aunque también se puede podar para darle forma de árbol pequeño.
Sus hojas son ovaladas, coriáceas, de color verde oscuro y brillante por el haz y más claras y peludas por el envés.
Sus flores son blancas, pequeñas y aromáticas, y se agrupan en inflorescencias terminales con forma de umbela, que aparecen desde finales del invierno hasta la primavera.
Sus frutos son unas bayas redondas, de color azul oscuro o negro, que contienen una sola semilla no comestible.
El durillo es una planta muy utilizada en jardinería, tanto para formar setos como para decorar macizos, borduras o rocallas.
También se puede cultivar en maceta, siempre que se le proporcione un buen drenaje y un tamaño adecuado.

Su principal atractivo es su floración invernal, que contrasta con el verde intenso de sus hojas y aporta color y vida al jardín en una época en la que pocas plantas florecen.
Cuidados del Viburnum tinus
El durillo es una planta muy fácil de cuidar, ya que se adapta a diferentes condiciones de luz, suelo y clima.
Estos son los cuidados básicos que debes proporcionarle:
Ubicación: el durillo puede crecer tanto a pleno sol como en semisombra, pero no tolera el interior de la casa. Lo ideal es ubicarlo en un lugar donde reciba al menos unas horas de sol directo al día, para favorecer su floración y evitar el ataque de hongos.
Si vives en una zona costera, no te preocupes, ya que el durillo resiste bien la brisa marina y la salinidad.
Riego: el durillo es una planta que soporta bien la sequía, por lo que no necesita riegos frecuentes ni abundantes. Lo mejor es regarla cuando el sustrato esté seco, evitando el encharcamiento.
En verano se puede regar cada 2 o 3 días, y en invierno cada 4 o 5 días. Si el durillo está en maceta, hay que asegurarse de que tenga agujeros de drenaje y colocar un plato debajo para recoger el exceso de agua.
Suelo: el durillo no es exigente con el tipo de suelo, siempre que sea fértil y bien drenado. Puede crecer en suelos ácidos, neutros o alcalinos, aunque prefiere los ligeramente ácidos.
Si está en maceta, se puede usar un sustrato universal o una mezcla de tierra de jardín, arena y turba.
Abono: el durillo se beneficia de un aporte de abono orgánico durante la primavera y el verano, para estimular su crecimiento y floración. Se puede usar compost, humus de lombriz o estiércol bien descompuesto, aplicándolo sobre la superficie del suelo o mezclándolo con el sustrato.
También se puede usar un abono líquido específico para plantas con flor, siguiendo las indicaciones del fabricante.
Poda: el durillo no necesita una poda intensa ni regular, salvo para eliminar las ramas secas, enfermas o dañadas. También se puede podar para darle forma o reducir su tamaño, pero siempre después de la floración, para no afectar a las yemas florales.
Se recomienda usar unas tijeras de podar afiladas y limpias, y hacer cortes limpios e inclinados.
Como ves, el durillo es una planta muy agradecida, que te recompensará con su belleza y aroma durante todo el año. Si te animas a cultivarlo, no te arrepentirás.