El kumquat (también conocido como «naranja enana» o «naranja de la china») es un árbol originario de China, pariente del naranjo y altamente ornamental, que ofrece un pequeño fruto anaranjado, oval o redondo, de piel fragante y sabor agridulce. Se trata de un árbol que, plantado en un jardín, puede alcanzar hasta los 4,5 metros de altura.

Sin embargo, es un árbol que se adapta perfectamente a la vida en maceta, en una terraza al aire libre o acristalada. Es de crecimiento lento, le encanta el sol y el calor, pero, a diferencia de otros cítricos, algunas especies de kumquat pueden soportar temperaturas de hasta -10 grados sin sufrir grandes daños.

Las especies de kumquat más habituales son la ‘Nagami’ (Fortunella margarita ‘Swing’), de frutos ovales, y la ‘Marumi’ (F. japonica ‘Swing’), de frutos redondeados y muy aromáticos.

Es conocido su uso culinario ya que el kumquat produce frutos comestibles que se pueden comer frescos. También se utilizan para elaborar mermeladas o como encurtidos. El kumquat es el fruto más pequeño de entre todos los cítricos y el único cuya cáscara es comestible.

Esta fruta es perfecta en rodajas, para acompañar ensaladas, batidos o cócteles, dándoles un punto de frescor.

El kumquat tiene un alto valor enérgetico. Además, esta fruta es conocida por su abundancia en vitamina C, ácido fólico y minerales como el potasio, el magnesio y el calcio. También es rico en carotenoides, que son las sustancias responsables de su color característico.

Los carotenoides también son conocidos por ser los responsables de las propiedades antioxidantes del kumquat y de su sabor. Por último, el kumquat también posee cantidades apreciables de fibra dietética.

El follaje del kumquat es perenne. Las hojas son lustrosas y de color verde oscuro. De marzo a junio se llena de minúsculos azahares muy perfumados y de color blanco.

En invierno, cuando el color de los frutos alcanza su plenitud —desde un amarillo dorado a un anaranjado rojizo, según la especie—, el kumquat exhibe su mayor belleza decorativa.

 

Cuidados del Kumquat

Hay que ubicar al kumquat en una zona donde le dé el sol directo, aunque se adapta bastante bien en zonas de semisombra (siempre que tenga más luz que sombra). Ha de estar resguardado del viento, y en un suelo ligero, drenado, fresco y neutro.

El kumquat necesita espacio, de modo que es ideal como ejemplar aislado. Si se podan las ramas inferiores, ganará un aire más esbelto. Se planta o trasplanta en primavera.

El riego tiene que ser frecuente, especialmente en los meses de verano. Hay que regarlo 3-4 veces por semana durante la temporada veraniega y cada 5-6 días el resto del año.

Desde primavera hasta verano se tiene que abonar con abonos orgánicos, como por ejemplo el guano. Si es fertilizante líquido, debes seguir las indicaciones especificadas en el envase, y si es en polvo, bastará con que eches un poco alrededor del tronco una vez al mes.

Con relación a la poda, realmente no la necesita. Simplemente se han de cortar aquellas ramas enfermas, débiles o secas hacia finales de invierno u otoño.

En Jardinería Sánchez disponemos de ejemplares de Kumquat prácticamente durante todo el año, así como todo lo necesario para su cuidado.

¡Te esperamos!