2 Oct, 2020 | Plantas y Jardín
Cuando bajan las temperaturas vuelve el tiempo de los pensamientos (violas), ericas, cyclámenes, crisantemos.
Planta ahora estas preciosidades que soportan el frío como unas campeonas.
Tu Centro de Jardinería está a lleno de colores de otoño. Elige tus plantas, con o sin flores, arbustos o coníferas y ¡renueva la temporada en tu Garden!
14 Sep, 2020 | Plantas y Jardín
¿No te cansas del verano? Sobre todo este año en el que el aire libre tiene un valor añadido, hemos aprovechado la naturaleza tanto como hemos podido.
Pero para nuestros jardines, terrazas y huertos el verano es extenuante, urge ahora una buena ración de abono orgánico que les aporte nuevos nutrientes para afrontar la próxima estación.
Acércate a nuestro Centro de Jardinería, como expertos te aconsejaremos cómo proteger tus plantas para seguir disfrutándolas en invierno.

15 Jul, 2020 | Plantas y Jardín
Esos “bichitos verdes que aparecen en los botones de los rosales”. O esos otros que de la noche a la mañana provocan que el verde de las hojas, hasta hace unos días brillante, se vea lleno de picaduras y comience a opacarse y empalidecer. ¿Y esa melaza que atrae a las hormigas…?
Estamos ante la cara menos amable de la jardinería y se llama plagas. Aquí te enseñamos las más comunes para que sepas detectarlas y puedas controlarlas.
Cuando aparece una plaga (o un hongo) lo primero que hay que peguntarse es si las plantas disfrutan de las condiciones de cultivo correctas.
Si disponen del sustrato adecuado y reciben la cantidad de luz, agua, abono y humedad ambiental necesarias serán menos propensas a ser atacadas por una plaga o enfermar.

• Revisiones rutinarias y cuidadosas. Examinar las plantas con constancia y detenimiento es indispensable para detectar las plagas apenas se manifiesten. Esta rutina y la actuación inmediata facilitan los tratamientos y minimizan los daños.
• Plantas aseadas. Las hojas secas y las malas hierbas sirven de refugio a las plagas y enfermedades. Deben eliminarse enseguida.
• Un tratamiento adecuado y bien aplicado. Acertar con el fitosanitario y administrarlo correctamente, respetando las indicaciones del fabricante sobre dosis, repetición del tratamiento y consejos de manipulación, aseguran los mejores resultados.
Existen productos insecticidas-acaricidas que sirven para controlar varias plagas a la vez. Los sistémicos son absorbidos por las plantas y circulan por la savia permitiéndoles hacer frente incluso a las plagas más escondidas.
También pueden actuar por contacto o choque, por ingestión o por inhalación. No dudes en consultar el tratamiento en nuestro centro de jardinería.
• Aplicar tratamientos preventivos. Entre marzo y abril y entre septiembre y octubre conviene realizar aplicaciones que impidan el asalto de plagas y hongos, que también despiertan con la llegada del buen tiempo. En las plantas leñosas es muy eficaz aplicar aceite mineral en noviembre y enero-febrero.
• El deber de proteger la fauna útil. Al efectuar las aplicaciones es de suma importancia evitar que se vean afectadas las abejas y demás insectos beneficiosos, y el medio ambiente. Para ello se ha de tener en cuenta la toxicidad del fitosanitario y aplicarlo al atardecer, que es cuando la fauna útil es menos activa, así como evitar los días de viento.
Pulgones (+ hormigas y hongo negrilla)
Los “bichitos verdes” también pueden ser negros o de otros colores… y se asientan en el follaje tierno y los botones para succionar la savia, debilitando a la planta y causando deformidad en las hojas.
Segregan una melaza que atrae a las hormigas o propicia la aparición del hongo negrilla o fumagina, que desluce el aspecto de las plantas y dificulta la fotosíntesis.

Los pulgones se ven favorecidos por el exceso de abono, el ambiente seco y la sobreabundancia o falta de riego o de sol.
Entre los fitosanitarios que sirven para controlarlos los hay ecológicos como el extracto de ortigas o los basados en piretrinas y aceite de colza. Las mariquitas contribuyen a su control biológico.
La araña roja y su veloz proliferación
De un día para el otro, las relucientes hojas nuevas de tu cítrico se han llenado de diminutos puntos. Es araña roja, un diminuto ácaro de gran capacidad reproductiva y efectos irreversibles.
Una vez que ha atacado lo único que se puede hacer es atajar los daños podando las partes muy afectadas y aplicando inmediatamente un acaricida.

Si se deja avanzar la infestación, la planta puede sufrir la pérdida total del follaje y debilitarse hasta morir. Para prevenir su aparición son esenciales los tratamientos periódicos.
Todas (rebeldes) cochinillas
Pueden ser marrones y cerosas; blancas y de aspecto seco y pulverulento; algodonosas, o estriadas. Son insectos chupadores que causan gran debilidad a las plantas y daños muchas veces irreversibles en el follaje perenne. También generan melazas.
Son muy persistentes y difíciles de erradicar. Afectan tanto a las plantas de exterior como de interior en ambientes secos, cálidos y poco ventilados, y mal nutridas.

Si el ejemplar es pequeño se pueden eliminar a mano con un paño humedecido con agua y jabón de potasa y mucha paciencia. Los fitosanitarios sistémicos son de gran ayuda.
¿Hojas con masas de puntos blancos?
Si las hojas exhiben gran cantidad de puntos blancos seguramente sea por la actividad de insectos chupadores como los cicadélidos, los llamados saltahojas o chicharritas, o los trips.
Actúan sobre las plantas perforando el tejido vegetal, produciendo efectos no solo antiestéticos sino dando entrada a virus y bacterias de los que son vectores (también los pulgones).
La actuación ha de ser inmediata (y periódica), con un producto que potencie la capacidad de defensa de las plantas de modo sistémico y a la vez elimine las ninfas por contacto o ingestión.
15 Jun, 2020 | Plantas y Jardín
Sin duda, esta crisis ha tenido un beneficiario muy claro: el planeta.
La naturaleza, plantas y animales han experimentado un mundo diferente, con una bajada importantísima de emisiones de CO2. Queremos hacer un llamamiento a conservar y respetar la naturaleza, a contribuir en la medida de nuestras posibilidades a crear un mundo verde.
Podemos hacerlo, reciclando, recuperando y rehabilitando, y sobre todo plantando. El pulmón de la tierra son los árboles, las plantas, y nosotros podemos aportar nuestro granito de arena.
Cultiva y planta, porque eso es amar, y no sólo en el planeta.
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6 Jun, 2020 | Plantas y Jardín
Si tienes la inmensa suerte de contar con tus propios frutales te preocupará saber cómo cuidar con mimo estos bellos y generosos árboles.
La fruticultura es considerada una de las ramas agrícolas más difíciles, por lo tanto no podemos decir que se trata del cultivo más sencillo.
Aquí te ofrecemos unos consejos generales para que sepas cómo plantar correctamente y mantener sanos y productivos los habitualmente llamados frutales de pepita (peral, manzano, membrillero) y de hueso (cerezo, ciruelo, melocotonero, albaricoquero), ambos grupos pertenecientes a la gran familia de las Rosáceas.
Empecemos por el principio. Si estás pensando en plantar un frutal, ten en cuenta estos primeros consejos:
Qué especies elegir: Antes de decantarte por un tipo de frutal conviene observar qué se cultiva en el entorno tradicional para elegir las especies y variedades que mejor se adaptan al suelo de la zona y, por supuesto, al clima.
Recuerda que para dar frutos estos árboles necesitan pasar una cierta cantidad de horas-frío al año.
Las condiciones del suelo: Es esencial que disponga de un sustrato adecuado para su correcto desarrollo, por ello las características y condiciones del suelo de la zona donde va a vivir y crecer es un aspecto básico.
Con algunas excepciones, los frutales de hueso y pepita suelen preferir los sustratos con un pH neutro (7) o ligeramente ácido (< 7); en un suelo alcalino, por lo tanto, pueden presentar problemas de clorosis férrica (más abajo te contamos más sobre este aspecto).
Asimismo, en el momento de la plantación es importante aportar un buen sustrato, rico en materia orgánica y que drene bien para evitar el encharcamiento.
Si el suelo disponible es muy pesado y tiende a encharcarse, aparte de aportar un sustrato más suelto en la plantación, tendrás que asegurar una forma de drenaje que facilite la eliminación del exceso de agua.
Cuidados de los frutales establecidos
El abonado: A la hora de fertilizar los frutales, recuerda que un exceso de abono (sobre todo si es rico en nitrógeno) generará un elevado crecimiento vegetativo y mucho follaje, lo que puede ir en detrimento de la producción de flores y frutos, y facilitar el ataque de plagas.
Una forma de abonar sin riesgo de excederse es aportar al final del invierno o comienzos de la primavera algún tipo de abono orgánico compostado.
Se trata de un abono complejo que incluye todos los nutrientes y micronutrientes que necesitan las plantas para crecer con salud. Otra opción son los abonos especiales para frutales. Puedes conseguirlos en tu centro de jardinería.
El riego: En los primeros años tras el trasplante el riego ha de ser generoso, ya que las raíces aún no son lo suficientemente profundas para alcanzar la humedad de las capas inferiores del suelo.
Conviene que los riegos sean profundos y espaciados. Los muy frecuentes y de poca agua, como el riego por goteo, tienen el inconveniente de que las raíces explorarán menos en profundidad y alrededor, lo que puede derivar en el desarrollo de una estructura radicular menos profunda y estable y, por lo tanto, más dependiente del riego en el futuro.
El control de plagas y enfermedades: Las plagas y enfermedades que pueden acusar los frutales son numerosas y, por lo tanto, imposibles de abarcar en este artículo.
Uno de los tratamientos más eficaces para controlarlas es la aplicacón de aceite mineral en el tronco y las ramas durante el invierno; este producto actúa sobre plagas en latencia —huevos, larvas y adultos en hibernación—, como pulgones, cochinillas, mosca blanca, ácaros; se puede combinar con fungicida.
Existen además múltiples formas de controlar cada plaga específica, muchas de ellas completamente ecológicas, por ejemplo con productos basados en el Bacillus thuringiensis‘Kurstaki’, un microorganismo que actúa sobre las orugas, o aceite de neem, un insecticida natural que se debe usar con moderación porque afecta también a la fauna útil.

Cómo corregir las carencias de hierro y calcio
En las zonas de suelo calizo es relativamente común que los frutales sufran clorosis férrica, un problema que compromete la fotosíntesis y la productividad.
Se produce por las dificultades en la absorción del hierro presente en el sustrato que causa el pH alcalino, y se reconoce por la palidez del verde de las hojas en contraste con las nervaduras.
Una solución es aplicar quelatos de hierro, con lo que los árboles pueden recuperarse con rapidez; eso sí, se debe repetir cada año.
Menos frecuente es el caso contrario: la carencia de calcio en el suelo, que suele producirse sobre todo en las regiones lluviosas de la vertiente cantábrica.
El calcio es importante sobre todo para la calidad de los frutos, ya que aumenta la coloración, la firmeza y la conservación tras la cosecha, reduce las enfermedades fúngicas y evita el acorchado, esas manchas verde oscuro de la piel, debajo de las cuales la pulpa se vuelve esponjosa y seca.
Esta carencia afecta sobre todo a las manzanas, pero también a las peras. La solución es aportar cal al sustrato mediante un corrector, un tipo de abono inorgánico hidrosoluble de aplicación foliar y/o con el riego, o en forma de nitrato cálcico (que aporta también nitrógeno) o de dolomita (que incluye magnesio).
5 Jun, 2020 | Plantas y Jardín
Las especies de flor, que estallan en mil colores en estos meses de primavera y verano, pueden florecer semana tras semana si se les dedican algunos sencillos cuidados.
Ya sean herbáceas, arbustos o trepadoras, estos trucos funcionan y ¡tienen premio!
Osteospermum, rosas de la China o hibiscos, tagetes, geranios, gitanillas, petunias, gazanias y toda clase de margaritas… pueden ofrecer una floración más duradera gracias a algunos sencillos y fáciles trucos.
Lo primero que hay que tener en cuenta son las necesidades básicas de las plantas.
Luz. Cada especie tiene sus exigencias de luz. Si una que precisa mucho sol no recibe el suficiente, crecerá larguirucha y con abundantes hojas, pero dará una floración pobre. Mientras que las que prefieren poco sol podrían quemarse si están demasiado expuestas.
Abono. Si desarrollan mucho follaje y pocas flores el problema puede estar en los nutrientes del suelo. Sin embargo, aunque el sustrato del jardín sea rico, las plantas en flor necesitan alimento extra, ya que consumen mucho más que las verdes.
Existen abonos específicos para plantas de flor, rico en fósforo y potasio, con el que se consiguen colores más vivos e intensos.
En primavera y verano hay que abonarlas cada dos o tres semanas, ya que además, al aumentar el riego, los nutrientes se pierden con más facilidad, sobre todo si las plantas se cultivan en maceta.
Los abonos ricos en nitrógeno no favorecen a las plantas de flor porque actúan sobre todo en el desarrollo de las hojas.
Riego. Las especies en flor demandan grandes dosis de agua, sobre todo en verano. Pero al regarlas hay que tener cuidado de no mojar las flores, especialmente si son muy densas (geranios, dalias, rosas), ya que las gotas que se quedan en los pétalos, en contacto con el sol podrían provocarles quemaduras, o el agua al acumularse fermentar con el calor.
Lo adecuado es regar al atardecer o por la mañana temprano, y dirigir el chorro de la manguera o la regadera al suelo y no a la planta.
El riego por goteo es el mejor sistema para regar un macizo de flores. Además, colocar un acolchado de corteza de pino en la base de los ejemplares contribuirá a conservar húmeda la tierra.

OBTENER FLORES MÁS GRANDES
¡Fuera los brotes laterales! Algunas floraciones son más espectaculares si solo se produce una única flor en cada tallo. Es el caso de las variedades de dalias y crisantemos más grandes, por ejemplo.
Para ello, basta con eliminar todos los vástagos laterales en cuanto aparezcan, dejando únicamente el central, de modo que la planta concentre toda su energía en ese brote (es el procedimiento opuesto al pinzado).
Aunque el número de flores será reducido, serán mucho más grandes y hermosas. Esta técnica se conoce con el nombre de desyemado.
TUTORES PARA LAS FLORES MÁS ALTAS
Del mismo modo, estas plantas con grandes flores y tallos altos y delgados, así como las peonías, azucenas y girasoles, muchas veces necesitarán soportes para evitar que el viento o el propio peso de la flor puedan quebrarlas.
Conviene colocar los tutores en cuanto la planta empiece a crecer, junto al tallo, y atarlo con cuerda de jardín, goma o rafia, sin apretar demasiado.
DIVIDIR LAS VIVACES
En las especies vivaces —begonias, violetas, clivias, crisantemos, margaritas, etcétera— se pueden obtener nuevas plantas mediante la división.
Cada dos a cuatro años, cuando el ejemplar deja de florecer se la extrae del terreno con cepellón y se divide la mata en varias partes usando un cuchillo bien afilado.
Las partes más viejas, que suelen ser las centrales, se desechan; las demás se plantan enseguida en el jardín.
De esta manera, al rejuvenecer la mata, volverá a florecer en la siguiente temporada como si se tratara de una planta nueva.
¡OJO CON LAS PLAGAS!
Aunque las hojas suelen ser las principales víctimas de las plagas, también las flores sufren las consecuencias: caída de pétalos, deformación de las corolas, escasez, manchas…
Los pulgones, los escarabajos devoradores de flores, la polilla que ataca a geranios y gitanillas, los trips, los ácaros, y hongos como la roya, el míldiu o la botrytis, pueden acabar con la floración si no se tratan a tiempo.
Lo mejor es prevenirlos manteniendo unos hábitos de cultivo sanos: eliminar las malas hierbas y las flores marchitas, regar sin mojar las corolas, y usar insecticidas y fungicidas de forma preventiva (sistémicos) o ante los primeros síntomas (de contacto).