15 Sep, 2025 | Plantas y Jardín
Cuando llega septiembre y las primeras brisas frescas anuncian el cambio de estación, es el momento perfecto para transformar nuestro jardín con las flores más representativas del otoño.
Los crisantemos y asters no solo ofrecen colores vibrantes cuando muchas otras plantas comienzan su declive, sino que aportan textura y volumen únicos que pueden mantener nuestro espacio exterior lleno de vida hasta bien entrado el invierno.
Los crisantemos: protagonistas versátiles del otoño
Los crisantemos son, sin duda, las flores más asociadas con esta época del año, y por buenas razones.
Su resistencia al frío y su floración prolongada los convierten en aliados perfectos para cualquier jardín otoñal.
Lo que más sorprende de estas plantas es su increíble diversidad: desde las variedades pompón con sus flores perfectamente esféricas hasta las decorativas con pétalos largos y elegantes.
Una técnica muy efectiva para conseguir plantas más densas y floríferas es el pinzado de brotes durante el verano. Al eliminar las puntas de crecimiento en julio, forzamos a la planta a ramificarse más, obteniendo como resultado ejemplares más compactos y con mayor número de flores. Esta práctica, aunque puede parecer agresiva al principio, marca una diferencia notable en la calidad final de la floración.

Los colores disponibles abarcan toda la paleta otoñal: desde amarillos dorados y naranjas vibrantes hasta rojos profundos, blancos puros y púrpuras intensos.
Para crear impacto visual, es recomendable agrupar plantas del mismo color en números impares y jugar con diferentes alturas, colocando las variedades más altas en el fondo y las compactas en primer plano.
Los asters: estrellas naturales de final de temporada
Los asters aportan un carácter más silvestre y natural al conjunto otoñal. Sus pequeñas flores estrelladas, que pueden parecer modestas individualmente, crean un impacto espectacular cuando se plantan en masa.

Además, son especialmente valiosos para la fauna del jardín, proporcionando néctar a abejas y mariposas cuando pocas otras flores están disponibles.
Su capacidad de naturalización es excelente, lo que significa que año tras año se expandirán creando colonias cada vez más espectaculares.
Combinaciones cromáticas exitosas
La clave para una decoración otoñal exitosa está en trabajar con la paleta natural de la estación.
Una combinación clásica que nunca falla es mezclar crisantemos en tonos cálidos (amarillos, naranjas, bronces) con asters en colores fríos (púrpuras, violetas, blancos). Este contraste térmico crea dinamismo visual y refleja perfectamente los colores del atardecer otoñal.
Para jardines de estilo más naturalista, los asters violetas combinan magníficamente con crisantemos en tonos tierra, complementados con gramíneas ornamentales como miscanthus o panicum, que añaden movimiento y textura al conjunto.
En espacios reducidos, las macetas permiten experimentar con diferentes combinaciones y crear puntos focales móviles.
Una composición efectiva puede incluir crisantemos pompón como protagonistas, asters como relleno y alguna planta de follaje decorativo como complemento.
Aspectos técnicos a considerar
El éxito con estas flores depende en gran medida de elegir variedades adaptadas a nuestro clima local.
No todos los crisantemos tienen la misma resistencia al frío, por lo que es fundamental informarse sobre la rusticidad de cada variedad antes de la plantación definitiva. En nuestro centro de Jardinería estaremos encantados de asesorarte.
En cuanto al suelo, ambas especies prefieren terrenos bien drenados pero que mantengan cierta humedad. En macetas, es crucial asegurar un buen drenaje para evitar encharcamientos durante las lluvias otoñales, lo que puede causar pudrición de raíces.
El riego debe ir reduciéndose gradualmente a medida que avanzan hacia el invierno, pero sin llegar nunca a la sequía total durante la floración.
Un fertilizante equilibrado aplicado al inicio de la temporada suele ser suficiente para mantener una floración abundante.
Mantenimiento y cuidados específicos
Durante la época de floración, es beneficioso eliminar las flores marchitas regularmente. Esto no solo mantiene un aspecto más ordenado, sino que prolonga la producción de nuevas flores. Al finalizar la temporada, los tallos pueden cortarse dejando unos 10 centímetros desde la base para proteger el punto de crecimiento.
Una práctica interesante es cortar flores para uso interior. Los crisantemos y asters son excelentes flores de corte que pueden durar más de una semana en florero, llevando los colores del otoño al interior de casa.
El otoño no tiene por qué significar el fin de la belleza en nuestro jardín. Con estas dos especies como protagonistas, podemos disfrutar de un espacio colorido y vibrante que nos acompañe durante toda la estación, creando ese ambiente acogedor tan característico de los meses más frescos del año.
5 Sep, 2025 | Plantas y Jardín
El verano es una época intensa para el jardín. Las altas temperaturas, la sequía y, en muchos casos, nuestras vacaciones, pueden dejar huella en el estado general de las plantas.
Césped amarillento, arbustos debilitados, macetas secas y flores marchitas son escenas habituales al regresar a la rutina en septiembre.
Pero no todo está perdido: con unos cuidados específicos y algo de paciencia, es posible recuperar las plantas y devolver al jardín su esplendor tras los estragos del calor estival.
A continuación, veremos los pasos más importantes para revitalizar el espacio verde después del verano.
Evaluar el estado general del jardín
Lo primero es hacer un repaso visual:
Identifica qué plantas han resistido bien y cuáles presentan signos de estrés (hojas secas, tallos quebradizos, crecimiento detenido).
Diferencia entre las que aún pueden salvarse y aquellas que ya no tienen remedio.
En céspedes y arbustos, busca manchas secas, zonas amarillentas o ramas sin brotes.
Este diagnóstico inicial ayudará a planificar mejor las tareas de recuperación y priorizar los esfuerzos.
Limpieza y saneamiento
Antes de aplicar cualquier tratamiento, conviene limpiar a fondo:

Retira flores marchitas, hojas secas y ramas muertas. Esto reduce la propagación de hongos y permite a la planta concentrar energía en el rebrote.
Arranca las malas hierbas, que suelen aprovechar la debilidad del jardín tras el verano.
Si hay macetas con plantas totalmente secas, vacíalas y prepara el sustrato para nuevas siembras de temporada.
Recuperar la hidratación
El verano suele dejar muchas plantas con signos de deshidratación, sobre todo si han pasado varios días sin riego. Pero la forma de hidratarlas debe hacerse con cuidado:
En el primer riego al volver: no conviene echar agua de golpe en grandes cantidades, ya que el sustrato seco puede repelerla y terminar encharcando las raíces sin que la planta la aproveche.
Lo ideal es hidratar de forma progresiva, humedeciendo poco a poco la tierra o, en el caso de las macetas, sumergiéndolas en un cubo de agua durante 15-20 minutos para que el sustrato absorba la humedad desde abajo.
En los días siguientes: una vez que la tierra recupera su capacidad de retención, sí es recomendable volver a la rutina de riegos profundos y regulares, dejando que el agua llegue a las raíces y evitando los riegos superficiales que solo mojan la capa superior.
Acolchado (mulching): colocar corteza de pino, grava volcánica, paja o restos vegetales sobre la superficie ayuda a mantener la humedad y proteger el suelo de la evaporación.
De esta forma, las plantas se rehidratan sin estrés y se recuperan de manera más segura y efectiva.
Poda ligera y revitalización de plantas
Las plantas perennes y arbustos pueden resentirse del calor, pero con una poda ligera suelen recuperarse:

- Elimina las ramas dañadas o secas.
- Despunta los tallos largos para favorecer un crecimiento más compacto.
- Estimula la formación de nuevos brotes aplicando un abono equilibrado tras la poda.
En el caso de rosales y arbustos ornamentales, esta práctica ayuda a preparar una **segunda floración otoñal**.
Fertilización de recuperación
Tras meses de calor y riegos frecuentes, el suelo suele quedar empobrecido. Es el momento de aportar nutrientes:
Utiliza fertilizantes ricos en fósforo y potasio, que favorecen la floración y el fortalecimiento de raíces.
Evita excesos de nitrógeno, ya que podrían generar brotes tiernos más vulnerables a enfermedades otoñales.
Una capa de compost maduro en la base de las plantas mejora la estructura del suelo y activa la vida microbiana.
Césped: cómo devolverle el verde
El césped es quizá el gran damnificado del verano. Para recuperarlo:
- Escarifica suavemente para eliminar restos secos y musgo.
- Resiembra las calvas con una mezcla de semillas adecuada a tu clima.
- Riega regularmente en pequeñas dosis para mantener la humedad constante.
- Aplica un abonado específico de otoño, rico en potasio, para reforzar las raíces antes del frío.
En pocas semanas, el césped puede recuperar densidad y color si se siguen estos pasos.
Prevenir plagas y enfermedades
El estrés del verano deja a muchas plantas debilitadas, lo que las hace más vulnerables a plagas y hongos en otoño. Para prevenir:
- Revisa el envés de las hojas en busca de pulgones, araña roja o cochinillas.
- Aplica tratamientos preventivos con aceite de neem o jabón potásico.
- Evita el exceso de humedad en hojas y flores, regando siempre al pie de la planta.
Plantas de interior: cuidados tras el verano
Las plantas de interior también sufren durante agosto, especialmente si han estado expuestas a corrientes de aire caliente o han recibido poca agua. Para ayudarlas:
- Retira hojas amarillentas y limpia el polvo acumulado.
- Cambia el sustrato superior (2-3 cm) por tierra nueva y rica en nutrientes.
- Ajusta el riego según el descenso de temperaturas y la reducción de horas de luz.
- Si alguna planta ha crecido demasiado, aprovecha para realizar esquejes y propagarla.
El final del verano marca el inicio de una etapa clave en la jardinería: la recuperación y preparación para el otoño.
Con limpieza, riego progresivo y luego profundo, poda ligera, abonado y nuevas siembras, es posible devolver al jardín la vitalidad perdida y asegurar una transición exitosa hacia la siguiente estación.
Cuidar el jardín tras los meses de calor no solo devuelve el color y la vida al espacio, sino que también refuerza a las plantas para enfrentar el invierno en mejores condiciones.
Con un poco de dedicación, tu jardín volverá a ser un lugar verde, fresco y lleno de energía en muy poco tiempo.
26 Ago, 2025 | Plantas y Jardín
Las dalias son una de las flores más espectaculares y versátiles del jardín. Originarias de México y declaradas flor nacional de aquel país, han conquistado jardines en todo el mundo gracias a su diversidad de formas, colores y tamaños.
Desde ejemplares compactos ideales para macetas hasta variedades gigantes con flores de más de 25 centímetros de diámetro, las dalias son sinónimo de vitalidad y color en los meses de verano y principios de otoño.
En este artículo repasaremos sus principales características, variedades y los cuidados esenciales para disfrutar de una floración abundante y duradera.
Características generales de las dalias
Las dalias pertenecen a la familia Asteraceae, la misma de girasoles, margaritas y crisantemos. Su nombre proviene del botánico sueco Anders Dahl, discípulo de Linneo.
Algunas de sus principales características son:
Crecimiento perenne con raíz tuberosa: aunque en climas fríos se cultivan como plantas anuales, los tubérculos se pueden guardar para replantar cada año.
Floración prolongada: desde mediados de verano hasta entrado el otoño, según la variedad y el clima.
Diversidad de formas: existen dalias simples, decorativas, cactus, pompón, bola, collarette, entre otras.
Amplia paleta de colores: prácticamente todos menos el azul puro. Hay dalias bicolores, jaspeadas y con degradados.
Altura variable: desde 30 cm en variedades enanas hasta más de 1,5 metros en dalias gigantes.
Además de su valor ornamental, las dalias son plantas muy atractivas para polinizadores, especialmente abejas y mariposas, lo que las convierte en una opción interesante para quienes buscan un jardín sostenible y biodiverso.
Variedades más populares
Con miles de híbridos registrados, las dalias ofrecen un abanico casi infinito de posibilidades. Algunas de las más populares en jardinería son:
Dalias decorativas: grandes, con pétalos anchos y vistosos. Son las clásicas de flor cortada.
Dalias cactus: con pétalos largos y estrechos, retorcidos en punta. Muy llamativas.
Dalias pompón: flores pequeñas y perfectamente redondeadas, muy elegantes en ramos.
Dalias enanas o de borde: compactas, ideales para macetas y borduras.
Dalias collarette: con un anillo central de pétalos más pequeños de color contrastado.

Dalia Pompón
La elección dependerá del espacio disponible y del uso previsto: jardín ornamental, flor cortada o cultivo en maceta.
Condiciones de cultivo
Luz y ubicación
Las dalias requieren pleno sol para florecer abundantemente. Lo ideal es al menos 6 horas de luz solar directa al día.
En zonas muy calurosas, un poco de sombra ligera por la tarde puede ayudar a prolongar la floración.
Suelo
Prefieren suelos fértiles, profundos y bien drenados. Un sustrato demasiado arcilloso puede provocar pudriciones en los tubérculos, mientras que uno demasiado arenoso necesitará más riegos. El pH ideal está entre 6,5 y 7,5.
Plantación
Los tubérculos se plantan en primavera, cuando ya no hay riesgo de heladas.
Se entierran a unos 10-15 cm de profundidad, con la parte del tallo hacia arriba.
La distancia de plantación depende de la variedad: de 30 cm en dalias enanas a 60-80 cm en variedades altas.
Cuidados básicos
Riego
Las dalias necesitan un riego regular, pero sin encharcar.
- Mantén el sustrato húmedo, especialmente en verano.
- Evita mojar las flores para reducir riesgos de hongos.
- En climas cálidos, lo ideal es regar a primera hora de la mañana o al atardecer.
Abonado
Son plantas exigentes en nutrientes.
Aplica un abono orgánico al inicio del cultivo (compost o estiércol bien descompuesto).
Durante la floración, utiliza un fertilizante rico en fósforo y potasio, evitando excesos de nitrógeno, que favorecen hojas grandes pero pocas flores.
Poda y mantenimiento
- Retira flores marchitas para estimular nuevas floraciones.
- Puedes despuntar los tallos jóvenes para que la planta se ramifique más.
- En flor cortada, corta siempre por encima de una hoja con brotes laterales.
Plagas y enfermedades comunes
Las dalias pueden verse afectadas por algunas plagas habituales en verano:
- Pulgones: deforman brotes tiernos. Se pueden controlar con jabón potásico.
- Araña roja: aparece en ambientes secos; provoca manchas amarillentas en hojas.
- Trips: dañan pétalos y hojas, reduciendo el valor ornamental.
- Caracoles y babosas: atacan brotes jóvenes.
Entre las enfermedades más comunes están el mildiu, oídio y la podredumbre de tubérculos por exceso de agua.
La prevención con un buen drenaje y ventilación es esencial.
Usos ornamentales

Las dalias son muy apreciadas en:
Jardines ornamentales: como macizos, borduras o protagonistas de parterres.
Flor cortada: duran entre 5 y 7 días en jarrón si se cortan en el momento adecuado.
Cultivo en maceta: especialmente las variedades compactas, ideales para balcones y terrazas.
Las dalias son una joya del jardín: vistosas, variadas y relativamente fáciles de cultivar si se les proporcionan sol, riego regular y un suelo fértil.
Con una planificación mínima y algo de atención, regalan meses de color y alegría, convirtiéndose en protagonistas indiscutibles del verano y el inicio del otoño.
Además, su diversidad de formas y tamaños permite adaptarlas a cualquier espacio, desde un jardín amplio hasta un pequeño balcón urbano.
Y con la ventaja añadida de que, si se guardan los tubérculos, podremos disfrutar de ellas año tras año.
22 Ago, 2025 | Plantas y Jardín
El verano es la época del año en la que más disfrutamos del jardín, pero también la temporada en la que muchos nos ausentamos por varios días o incluso semanas.
Mientras nosotros descansamos en la playa o exploramos nuevos destinos, nuestras plantas se enfrentan a un reto: sobrevivir sin nuestra atención diaria.
El calor, la falta de riego y la posible aparición de plagas pueden convertir unas vacaciones idílicas en un regreso lleno de macetas marchitas y hojas quemadas.
Sin embargo, con una planificación adecuada y algunos trucos, es posible mantener nuestras plantas en buen estado hasta nuestro regreso.
A continuación, repasaremos estrategias prácticas y efectivas para proteger tanto las plantas de interior como las de exterior durante las vacaciones.
Planificación previa: la clave del éxito
Antes de pensar en sistemas de riego o protectores, lo más importante es planificar con antelación. Unos días antes de irte:
Revisa el estado de cada planta: elimina hojas secas, flores marchitas y ramas dañadas. Esto reduce la transpiración y el consumo de agua.
Agrupa plantas por necesidades: colocar juntas las que requieren más humedad y, en otro grupo, las que toleran sequía, facilitará el riego y la protección.
Asegúrate de que el sustrato esté en buen estado: si se apelmaza o está muy seco, absorbe peor el agua. Riega profundamente unos días antes y, si es necesario, airea la superficie con una horquilla pequeña.
Estrategias para plantas de interior
Las plantas de interior pueden sufrir especialmente en tu ausencia, ya que no reciben agua de lluvia ni humedad ambiental exterior. Aquí tienes opciones:
Sistemas de riego caseros
Botellas invertidas: llena una botella de plástico con agua, haz un pequeño orificio en el tapón y clávala en el sustrato. El agua se irá filtrando lentamente.
Conos cerámicos: disponibles en viveros, permiten conectar una botella y liberar agua gradualmente.
Ubicación y microclima
- Aleja las plantas de ventanas con sol directo para evitar sobrecalentamiento.
- Agrúpalas en una habitación luminosa, pero no expuesta a temperaturas extremas.
- Coloca un cubo o barreño con agua en la habitación para aumentar la humedad relativa.
Estrategias para plantas de exterior
Las plantas de exterior cuentan con la ventaja de la luz y, en algunos casos, la lluvia, pero en pleno verano la evaporación es muy alta.
Riego por goteo

Si tienes riego por goteo, programa una frecuencia adecuada a las temperaturas de la temporada. Lo ideal es un riego temprano por la mañana para aprovechar mejor el agua.
Mulching o acolchado
Colocar una capa de 5-8 cm de materiales como corteza de pino, grava volcánica o paja sobre el sustrato reduce la evaporación, mantiene la temperatura más estable y dificulta el crecimiento de malas hierbas.
Sombreo
Instalar una malla de sombreo o utilizar pérgolas, toldos o sombrillas móviles puede reducir la temperatura en varios grados, evitando quemaduras solares en hojas delicadas.
Cuidado del césped

El césped es una de las zonas más vulnerables durante una ausencia prolongada en verano.
Reduce la altura de corte solo un poco antes de irte; un césped demasiado corto se quema con facilidad.
Mantén el riego programado, evitando encharcamientos.
Si vas a estar fuera más de dos semanas, valora la opción de pedir a alguien que haga un corte intermedio.
Plantas en maceta: prevención extra
Las macetas se calientan y secan más rápido que el suelo del jardín. Para reducir el estrés hídrico:
Macetas dobles: introduce la maceta dentro de otra más grande y rellena el espacio con turba húmeda.
Recipientes con autorriego: una buena inversión para ausencias frecuentes.
Evita dejar las macetas oscuras en pleno sol, ya que acumulan calor.
Plagas y enfermedades: prevención antes de viajar
En verano, la combinación de calor y humedad favorece la aparición de plagas como la araña roja, cochinilla o pulgón. Antes de salir:
Revisa el envés de las hojas y tallos en busca de signos de insectos o manchas.
Si detectas una plaga, trátala con antelación, preferiblemente con productos ecológicos como jabón potásico o aceite de neem.
No apliques tratamientos fuertes justo antes de irte, ya que podrías provocar fitotoxicidad si no puedes vigilar la evolución.
Ayuda externa: la opción más segura
Aunque los sistemas de autorriego son útiles, nada sustituye la supervisión de una persona. Si tienes un vecino, familiar o amigo de confianza:
- Déjale instrucciones claras y concisas.
- Marca las plantas más delicadas.
- Explícale la frecuencia y cantidad de riego que necesita cada grupo.
Preparar el regreso
Cuando vuelvas:
- No riegues en exceso de golpe; hidrata progresivamente si la planta está seca.
- Retira hojas secas y flores marchitas para estimular la recuperación.
- Comprueba si hay plagas y actúa de inmediato.
Proteger las plantas durante las vacaciones no es complicado, pero requiere previsión y organización.
Aplicando técnicas como el riego controlado, el acolchado, el sombreo y la agrupación de especies, podrás irte con la tranquilidad de que tu jardín o colección de plantas seguirá verde y saludable a tu regreso.
En jardinería, como en cualquier otro cuidado vivo, la clave está en anticiparse a los problemas. Así, tus vacaciones serán un descanso también para tus plantas… o, al menos, no una prueba de supervivencia.
28 Jul, 2025 | Plantas y Jardín
Diseñar un jardín junto al mar tiene algo de mágico. El sonido de las olas, el aire fresco y la luz vibrante crean un escenario idílico… pero también un desafío para las plantas.
La salinidad, el viento constante y el suelo arenoso pueden poner a prueba la resistencia de muchas especies. Afortunadamente, existen plantas que no solo sobreviven, sino que prosperan en estos entornos.
En este artículo te presentamos un listado de especies ideales para jardines costeros, que combinan resistencia, belleza y bajo mantenimiento.
¿Qué condiciones enfrentan las plantas en zonas marítimas?
Antes de elegir las especies adecuadas, conviene entender las condiciones específicas de los jardines cerca del mar:
Alta salinidad: tanto en el aire como en el suelo, lo que puede dañar raíces y hojas.
Vientos constantes: que deshidratan rápidamente a las plantas y pueden romper tallos frágiles.
Suelos arenosos o pobres: que drenan rápido y retienen pocos nutrientes.
Exposición solar intensa: en muchas zonas costeras el sol brilla con fuerza buena parte del año.
Por tanto, la clave es optar por plantas con tolerancia a la sal, raíces fuertes, estructuras flexibles y cierta resistencia a la sequía.
Top Plantas ideales para jardines junto al mar
Lavanda (Lavandula spp.)
Además de ser preciosa y aromática, la lavanda es una de las campeonas de los jardines costeros. Tolera el viento, el sol intenso y necesita poca agua. Atrae abejas y mariposas, y aporta un toque mediterráneo inconfundible.
Carpobrotus edulis (uña de gato o «higo marino»)
Una suculenta rastrera ideal para cubrir el suelo y controlar la erosión en zonas con pendientes. Soporta suelos salinos, vientos fuertes y aporta flores vistosas de tonos fucsias o amarillos.
Pittosporum tobira
Este arbusto perenne es perfecto como seto o cortavientos. Resiste el ambiente marino, se adapta bien a la poda y florece con pequeñas flores blancas muy fragantes.
Romero (Rosmarinus officinalis)
Otro clásico del jardín mediterráneo. El romero tolera la salinidad y la sequía, y sus pequeñas flores azules atraen polinizadores. Puede usarse como arbusto bajo o dejar que se extienda de forma más silvestre.
Agapanthus africanus
Una planta de floración espectacular, con tallos altos y racimos globosos de flores azules o blancas. Tolera bien el viento y el sol, y necesita poco riego una vez establecida.
Eryngium maritimum (cardo marino)
Una planta autóctona de las dunas europeas, con hojas azuladas y espinosas que le dan un aspecto escultural. Muy resistente al salitre y a la sequía, y con gran valor ornamental.
Tamarix gallica (tamarisco)
Este pequeño árbol o arbusto ofrece una elegante floración rosada en primavera y verano. Tolera perfectamente el viento salino, por lo que es ideal como planta estructural en jardines costeros.
Helichrysum italicum (planta del curry)
Con hojas plateadas, aroma especiado y gran resistencia al viento y la sal, esta planta aromática es perfecta para borduras soleadas y aporta un tono gris muy decorativo.
Gazania rigens
Una vivaz de bajo porte con flores que parecen pequeños soles en tonos amarillos, naranjas y rojos. Ideal para cubrir zonas difíciles del jardín, soporta salinidad, calor y requiere riegos muy espaciados.
Consejos para un jardín costero saludable
Aunque estas plantas están adaptadas al entorno marino, hay algunos consejos que pueden ayudarte a sacarles el máximo partido:
Crear barreras naturales: si el viento es muy intenso, valora instalar setos o vallas vegetales como cortavientos (por ejemplo, con tamariscos o pittosporums).
Mejorar el suelo: añade compost orgánico para mejorar la estructura y retención de agua en suelos arenosos.
Riego localizado: aunque muchas son resistentes a la sequía, un riego por goteo bien planificado les ayudará a desarrollarse mejor.
Agrupa por necesidades: planta juntas las especies que comparten necesidades de agua, sol o poda, para facilitar el mantenimiento.
Un jardín junto al mar puede convertirse en un refugio de belleza natural, frescura y biodiversidad. Escoger las plantas adecuadas no solo garantiza un jardín más sostenible y fácil de mantener, sino también más resiliente frente a los retos del entorno.
Ya sea que tengas un jardín grande o una terraza con vistas al mar, estas especies pueden transformar tu espacio en un paraíso verde resistente al viento y al salitre.
¿Estás pensando en renovar tu jardín costero o empezar desde cero? ¡Consúltanos! Te ayudaremos a elegir las variedades más adecuadas a tu clima y espacio.