19 Jun, 2026 | Plantas y Jardín
La canícula. Esa palabra que a los jardineros nos pone en alerta. Se refiere al periodo más caluroso del verano, esos días en los que el termómetro no baja de los 35°C y el sol castiga sin piedad. Es el momento más crítico para nuestro césped, ese manto verde que tanto orgullo nos da durante el resto del año. Si no se toman las medidas adecuadas, puede pasar de ser una alfombra de verdor a un tapiz amarillo y quebradizo en cuestión de días.
El césped, a diferencia de otras plantas, no tiene la capacidad de retirarse o buscar sombra. Está ahí, expuesto, recibiendo todo el impacto del sol y el calor. Pero no todo está perdido. Con una preparación adecuada y algunos cambios en nuestras rutinas de cuidado, podemos ayudar a nuestro césped a sobrevivir a la canícula y recuperar su esplendor en cuanto las temperaturas se suavicen.
En este artículo vamos a desgranar las claves para preparar el césped para el periodo más duro del verano. Desde el riego hasta la altura de corte, pasando por técnicas de acolchado y abonado, te ofrecemos un plan completo para que tu césped no solo sobreviva, sino que se mantenga verde y fuerte durante la canícula.
El Riego: La clave de la supervivencia estival
El riego es, sin duda, el aspecto más importante cuando hablamos de césped en verano. Pero no se trata de regar más, sino de regar mejor. Durante la canícula, las reglas del juego cambian y es necesario adaptar nuestra estrategia.

¿Cuándo regar? El momento del riego es fundamental. Regar en las horas centrales del día es un error garrafal: el agua se evapora antes de llegar a las raíces y puede incluso provocar quemaduras en las hojas por el efecto lupa. La mejor opción es regar al amanecer o, si no es posible, al anochecer, cuando las temperaturas son más suaves y el agua tiene tiempo de filtrarse. El riego nocturno tiene la ventaja de que el agua no se pierde por evaporación, pero conviene no mojar en exceso el follaje para evitar la aparición de hongos.
¿Cuánto regar? Mejor un riego profundo y espaciado que muchos riegos superficiales. Un riego profundo (de unos 2-3 cm de agua por semana) estimula a las raíces a crecer hacia lo profundo, haciéndolas más resistentes a la sequía. Los riegos superficiales, por el contrario, fomentan raíces poco profundas que sufren mucho en periodos de calor. Un truco para saber si has regado lo suficiente es clavar un destornillador en el suelo; si entra con facilidad hasta unos 10-15 cm, la humedad ha llegado a la profundidad adecuada.
La altura de corte: Más largo es más resistente
Otro de los errores más comunes en verano es mantener el césped demasiado corto. En esta época, subir la altura del corte es una de las medidas más efectivas para proteger el césped del calor. Un césped más alto proporciona sombra al suelo, reduce la evaporación y protege las raíces del sol directo.
Lo recomendable durante la canícula es mantener el césped a una altura de entre 5 y 7 centímetros. Esto significa subir el carro de la cortadora uno o dos niveles por encima de lo que usaríamos en primavera o en otoño. Además de proteger el suelo, un césped más alto compite mejor con las malas hierbas, que también sufren con el calor.
Es importante no cortar más de un tercio de la altura de la hoja en cada siega. Si el césped ha crecido mucho, es mejor realizar varios cortes progresivos en días sucesivos que un solo corte drástico que lo debilite. Y, por supuesto, nunca se debe segar con el sol en lo más alto ni con el césped mojado.
El Acolchado o Mulching: Un aislante térmico natural
Una técnica que está ganando cada vez más adeptos y que resulta especialmente útil durante la canícula es el acolchado o mulching. Consiste en cubrir el suelo del jardín con una capa de material orgánico (corteza de pino, paja, fibra de coco, hojas secas, etc.) que actúa como un aislante térmico y retenedor de humedad.
El acolchado tiene múltiples beneficios en verano. Por un lado, reduce la evaporación del agua del suelo al crear una barrera física entre el sol y la tierra. Por otro, mantiene el suelo más fresco al aislarlo del calor ambiental. Además, evita el crecimiento de malas hierbas y, si se utiliza material orgánico, se descompone lentamente y aporta nutrientes al suelo.
Para aplicarlo, basta con extender una capa de unos 5-10 centímetros de espesor sobre la tierra alrededor de las plantas o sobre el césped en las zonas más castigadas por el sol. No es necesario cubrir toda la superficie del jardín, sino las áreas donde el césped sufre más o donde las raíces están más expuestas.
El Abonado: Nutrientes para la resistencia
Durante la canícula, el césped está sometido a un alto estrés, por lo que sus necesidades nutricionales cambian. Es importante ajustar el abonado para no forzar un crecimiento excesivo que la planta no pueda sostener.
El abono de verano debe ser rico en potasio, que ayuda a fortalecer las plantas y las hace más resistentes a la sequía y a las enfermedades. Es aconsejable usar un fertilizante de liberación lenta que vaya nutriendo el césped de forma progresiva sin provocar picos de crecimiento. Lo mejor es aplicarlo a principios de verano y, si es necesario, repetir la dosis a media estación. Es fundamental regar bien después del abonado para que los nutrientes lleguen a las raíces.
La Aireación y el escarificado: deja respirar al suelo
Por último, es importante asegurarse de que el suelo no esté compactado, ya que la compactación impide que el agua y el oxígeno lleguen a las raíces. Un suelo bien aireado retiene mejor la humedad y permite que las raíces crezcan profundamente.

Las técnicas de aireación (pinchar el suelo para crear agujeros) y escarificado (eliminar la capa de paja y musgo) son ideales para hacer antes de que llegue la canícula. Si no pudiste hacerlo en primavera, aún estás a tiempo. Una aireación ligera ayudará a que el agua penetre mejor y que las raíces se oxigenen, mejorando la salud general del césped.
Preparar el césped para la canícula es una inversión de tiempo y esfuerzo que merece la pena. Las altas temperaturas del verano pueden ser devastadoras para un césped mal cuidado, pero con una estrategia adecuada podemos minimizar los daños y mantener un tapiz verde y saludable.
El riego profundo y en el momento adecuado, la altura de corte apropiada, el acolchado para conservar la humedad y el abonado rico en potasio son las claves para que nuestro césped supere la canícula con éxito. Recuerda también que, aunque el césped sufra, lo más importante es no desesperarse. Con los cuidados adecuados y la llegada de temperaturas más suaves, el césped tiene una gran capacidad de recuperación. Así que este verano, aplica estos consejos y disfruta de un jardín verde y frondoso incluso en los días más calurosos.
10 Jun, 2026 | Plantas y Jardín
El verano es esa estación del año que pone a prueba la paciencia de cualquier jardinero. Las temperaturas se disparan, el sol aprieta sin piedad y, de repente, esas plantas que en primavera lucían radiantes comienzan a mostrar signos de sufrimiento. Hojas mustias, bordes quemados, floraciones que se interrumpen bruscamente… el calor extremo es, sin duda, uno de los mayores desafíos a los que nos enfrentamos en el jardín.
Sin embargo, no todas las plantas son igual de vulnerables. Algunas han evolucionado en climas áridos y mediterráneos, desarrollando mecanismos de supervivencia que les permiten no solo resistir, sino prosperar bajo el sol más abrasador. Estas especies son la clave para tener un jardín o terraza vistosa durante toda la temporada estival, sin necesidad de estar pendientes del riego constante o de sufrir por la salud de nuestros vegetales.
En este artículo te presento una selección de cinco plantas de exterior que son auténticas campeonas del calor. Son resistentes, agradecidas y, además, aportan un color y una alegría inigualables a cualquier espacio exterior. Con ellas, el verano dejará de ser una amenaza para convertirse en la temporada en la que tu jardín luce en todo su esplendor.
Los Geranios: El color que nunca falla
Si hay una planta que define el verano en los balcones y terrazas de nuestro país, esa es el geranio. No es casualidad que sea la reina indiscutible de la jardinería urbana en climas cálidos. Su resistencia al calor y al sol directo es proverbial, y su capacidad de floración continua durante toda la estación lo convierte en un imprescindible.

Los geranios son plantas que agradecen la exposición solar directa. Cuanto más sol reciben, más flores producen. Eso sí, necesitan un riego regular pero sin encharcamientos. El truco está en dejar que la tierra se seque ligeramente entre riego y riego, evitando que el agua se estanque en el plato, ya que sus raíces son sensibles al exceso de humedad. Una poda ligera de las flores marchitas estimulará la aparición de nuevos brotes florales, manteniendo la planta exuberante durante todo el verano.
La Lavanda: Aroma Mediterráneo y resistencia extrema
Originaria de las regiones secas y soleadas del Mediterráneo, la lavanda es sinónimo de resistencia. Esta planta aromática no solo soporta el calor como ninguna, sino que además prefiere suelos pobres y secos, lo que la convierte en la candidata perfecta para jardines de bajo mantenimiento.
La lavanda es una planta que, una vez establecida, apenas necesita cuidados. Tolera la sequía, los suelos calizos y el viento. Su principal requerimiento es una exposición a pleno sol y un drenaje excelente. El exceso de agua es su principal enemigo, así que es mejor pecar de escaso en los riegos que de abundante. Además de su belleza y su inconfundible aroma, la lavanda tiene un valor añadido: su fragancia ayuda a mantener alejados a los mosquitos, convirtiéndola en una aliada perfecta para disfrutar de las noches de verano al aire libre.
La Buganvilla: Explosión de color para muros y pérgolas
Si buscas una planta que cause impacto visual, la buganvilla es tu mejor elección. Sus vibrantes brácteas de colores intensos (rosas, fucsias, púrpuras, naranjas o blancas) cubren muros, pérgolas y celosías con una generosidad asombrosa. Y lo mejor de todo: cuanto más calor y sol recibe, más abundante es su floración.
La buganvilla es una trepadora de origen tropical que se ha adaptado perfectamente a climas cálidos y secos. Agradece el sol directo durante la mayor parte del día y requiere riegos moderados. De hecho, es una planta que florece mejor cuando se la somete a un cierto estrés hídrico. Eso sí, necesita un soporte para trepar y una poda de formación para mantener su estructura. En climas muy fríos puede sufrir, pero en verano es imparable.
El Romero: Belleza, aroma y versatilidad
El romero es otra de esas plantas que parecen hechas para el verano. Resistente, aromática, decorativa y útil en la cocina, es una de las especies más versátiles que podemos tener en el jardín. Sus hojas perennes y su porte arbustivo aportan estructura y color durante todo el año, y en verano se cubre de pequeñas flores azuladas que atraen a las abejas.

Originario de la región mediterránea, el romero está adaptado a suelos secos, soleados y con buen drenaje. Tolera la sequía y el calor extremo sin inmutarse, y apenas necesita cuidados. Solo requiere una poda ligera para mantener su forma y una ubicación soleada. Es la planta perfecta para quienes quieren un jardín bonito sin complicaciones y con un plus aromático que perfuma el ambiente.
Las Suculentas: Resistencia en estado puro
Las suculentas son el ejemplo perfecto de la adaptación al clima cálido. Sus hojas carnosas, capaces de almacenar grandes cantidades de agua, les permiten sobrevivir en condiciones de sequía extrema que harían sucumbir a cualquier otra planta. Son la opción ideal para quienes tienen poco tiempo para regar o para quienes buscan un jardín moderno y de bajo mantenimiento.
Existen miles de variedades de suculentas, con formas, colores y texturas muy diversas. Desde las clásicas echeverias con sus rosetas perfectas hasta los sedums rastreros o los aloes de porte más vertical, todas comparten su resistencia al sol y al calor. Eso sí, necesitan un sustrato con excelente drenaje y un riego muy escaso. El exceso de agua es su principal enemigo; mejor regarlas poco y dejar que la tierra se seque completamente entre riegos.
Tener un jardín espectacular en verano no es cuestión de suerte, sino de elección. Apostar por plantas adaptadas al calor es la estrategia más inteligente para disfrutar de un espacio exterior lleno de vida y color incluso en los días más abrasadores. Los geranios, la lavanda, la buganvilla, el romero y las suculentas son solo cinco ejemplos de una larga lista de especies que han aprendido a convivir con el sol y la sequía.
Estas plantas no solo nos regalan su belleza, sino que además nos liberan de la preocupación constante por el riego y los cuidados. Son la base de un jardín sostenible, resistente y lleno de encanto. Así que este verano, elige bien tus plantas y disfruta de tu jardín sin sufrir por el calor.
2 Jun, 2026 | Plantas y Jardín
Con sus calores todavía suaves, junio permite hacer mucha vida al aire libre en el jardín o la terraza. Las plantas están radiantes, pero hay que protegerlas de la competencia de plagas y malas hierbas.
TAREAS GENERALES DEL MES
Prestar atención al binomio temperatura-lluvias y vigilar la irrupción de las plagas son las tareas más importantes que las plantas ornamentales y del huerto demandan este mes.
Controlar las plagas y enfermedades. Mantén la vigilancia aunque hayas realizado tratamientos preventivos. Apenas veas que han hecho acto de presencia toma medidas inmediatamente. En tu centro de jardinería te aconsejarán. Existen múltiples recursos para combatirlos, desde remedios caseros a fitosanitarios ecológicos y control biológico de plagas.
Eliminar las malas hierbas. Compiten con las plantas del jardín y el huerto por el agua, la luz y los nutrientes. Elimínalas antes de que semillen. Erradicarlas garantiza un jardín más sano y aseado.
Vigilar el riego. El calor empieza a apretar en algunas zonas de España y las plantas necesitan más agua. Recuerda que las plantas que viven en tiestos están más expuestas a las consecuencias de la falta de agua. Evita mojar las hojas y las flores y dirige el chorro al sustrato (y no al cuello de las plantas).
El riego automático te quitará trabajo y ahorrarás tiempo y dinero: utiliza aspersores bien solapados para el césped, y goteo para los parterres, macizos, setos y huerto, así como en las jardineras y tiestos de la terraza.
Abonar. Plantas de flor, plantas verdes de interior, hortícolas y césped deben recibir su ración de nutrientes.
Acolchar el suelo. Una capa de cortezas, bolitas de arcilla o piedra volcánica ayudará a mantener la humedad del suelo y contribuirá al control de las malas hierbas.
Árboles, arbustos y trepadoras
Recortar setos y topiarios
Los setos y figuras topiarias deben repasarse ahora que están brotando hojas nuevas, para que ganen densidad y no pierdan forma. Es el caso del boj, aligustre, arizónica, tuya, tejo, pero también de los que ya han dado flor.

Toca lo necesario los que estén en plena floración o vayan a dar bayas en otoño (las piracantas, por ejemplo).
Podar los arbustos que ya hayan dado flor
Solo si fuera necesario (no es imprescindible ni obligatorio), poda las glicinias, lilos, forsitias, camelias, membrilleros del Japón, espíreas, es decir, los arbustos y trepadoras que han florecido al comienzo de la primavera.
Guiar y sujetar las trepadoras
Las trepadoras de tallos volubles o vigoroso crecimiento (glicinias, bignonias, clemátides), que están en plena floración o emitiendo tallos y hojas, deben ser guiadas y sujetadas a su soporte.
Las sujeciones antiguas deben ser revisadas. Así evitarás que se enmarañen o las venza el peso. Si se desarrollan demasiado a lo mejor tienes que recortarlas, en ese caso asesórate sobre cómo conviene hacerlo según la especie.
Plantas de flor
Para llenar el jardín y los tiestos de la terraza de color, nada mejor que las vivaces y plantas de temporada: geranios y gitanillas,petunias, alegrías guineanas (Impatiens hawkeri), gazanias, calibrachoas, coreopsis, messem, begonias de flor y muchas clases de margaritas están en su apogeo.
Solo tienes que pasarte por tu centro de jardinería y escoger.
Prepara los parterres y tiestos: retira los bulbos de primavera, mulle bien la tierra, elimina las malas hierbas y mézclala con abono orgánico.

Para que la producción floral de tus vivaces y anuales sea abundante y se prolongue mucho tiempo dales abono especial para plantas de flor, pinza las flores marchitas y secas.
Riégalas periódicamente. Intenta no mojar las flores, especialmente las que son muy densas, como los geranios y claveles. Evita los encharcamientos.
Plantas de interior
Tus palmeras necesitan sustrato nuevo
Cada dos a tres años, tu areca, chamaedorea, livistona, agradecerán que se les renueva la capa superior del sustrato. Retira los primeros cinco centímetros de tierra, con cuidado de no herir las raíces, y reemplázalo por uno nuevo.
Si el tamaño de la palmera lo permite, cada dos o tres años cámbiales totalmente el sustrato; mayo y junio son los meses ideales para hacerlo; la excepción es la kentia, que sufre mucho con los trasplantes.

Las temperaturas de mayo y junio propician la emisión de numerosas raíces, lo que favorecerá el arraigo. Ata las palmas para que no se quiebren durante el proceso y protégelas. Si humedeces el cepellón te resultará más fácil extraerlas del tiesto; intenta que no se deshaga, de modo que no lo satures de agua.
Procúrales más humedad ambiental
La falta de humedad provoca resecamiento o puntas quemadas en las hojas de las plantas de interior, especialmente aglaonemas, begonias rex, calateas, drácenas, alocasias, palmeras en general, especies de origen tropical en su inmensa mayoría.
Con la ayuda de un humidificador o de pulverizaciones frecuentes con agua descalcificada o destilada podrás proporcionarles bienestar; no mojes las flores ni las hojas si son pubescentes. Si las agrupas, contribuirás a que se genere un microclima más húmedo.
Huerto
De tu huerto a tu mesa
Fresas, pepinos y lechugas de ciclo primaveral están en su momento más apetitoso, ¡disfrútalas! Si sembraste zanahorias y remolachas en marzo, o calabacines y rabanitos en abril, ya puedes cosecharlos también. Recoge las judías verdes antes de que granen.
Colocar tutores a las tomateras
Si en mayo has llevado los plantones de tomateras al terreno, ya es momento de colocarles tutores o sujetarlos a un soporte o enrejado para que la planta se desarrolle mejor y obtengas unos tomates de mayor calidad.

Conviene eliminar los brotes laterales y dejar uno o dos tallos principales para conseguir frutos de mayor calidad.
Aligerar los frutales
Para que la cosecha sea de mayor calidad y más abundante conviene que descargues ahora las ramas de los ciruelos, melocotoneros, albaricoqueros, manzanos, perales… eliminando selectivamente los frutos más pequeños y deformes.
Además, le evitarás al árbol el riesgo de que se le parta una rama por exceso de peso.
El césped
Una cuidada ‘alfombra verde’
Para contrarrestar el efecto del calor, el pisoteo continuo y la aparición de malas hierbas, siega la hierba una vez por semana o cada 10 días.
El césped y el problema de la sequía.
Existen mezclas de semillas y variedades de cespitosas más adaptadas al clima de la meseta o la costa mediterránea y que, por tanto, demandan mucho menos trabajo y riego.
Recuerda que en Centro de Jardinería Sánchez dispondrás de todo lo que necesitas para el cuidado de tu jardín.
¡Te esperamos!
Jardinería Sánchez, vive en tu jardín.