23 Mar, 2026 | Plantas y Jardín
La agricultura urbana ha dejado de ser una moda pasajera para convertirse en una filosofía de vida que transforma balcones, terrazas y azoteas en espacios productivos.
Cultivar los propios alimentos no solo garantiza frescura y sabor, sino que conecta a las personas con los ciclos de la naturaleza.
Este proceso, aunque técnico, puede abordarse de manera sencilla con una planificación adecuada.
La importancia de cultivar en casa
Recientemente, la comunidad internacional ha puesto el foco en la relevancia de los productos frescos. El pasado 4 de marzo se celebró por primera vez el Día Internacional de las Frutas y Verduras, una fecha oficial establecida por la ONU para concienciar sobre la importancia de una alimentación saludable y sostenible.
Las frutas y hortalizas son pilares fundamentales para evitar deficiencias nutricionales y fortalecer la salud general.
Iniciar un huerto doméstico es mucho más accesible de lo que suele creerse. Para dar los primeros pasos en nuestro centro de Jardinería te ofrecemos soluciones especializadas como mesas de cultivo, mini-huertos de madera tratada, jardineras de gran capacidad y contenedores diseñados para optimizar el espacio.
También disponemos de una amplia variedad de planteles, así como sustratos y abonos de calidad. Realmente cualquier persona puede disfrutar de la gratificante experiencia de cosechar su propia comida.
¡Es sano y muy sencillo! Aquí te lo explicamos:
Preparación
El primer paso para un huerto urbano productivo es la ubicación. La mayoría de las hortalizas de fruto (tomates, pimientos, calabacines) requieren un mínimo de 6 horas de sol directo. Si el espacio es sombrío, es preferible optar por cultivos de hoja como lechugas, espinacas o acelgas.
Una vez elegido el lugar, la selección del sustrato es clave. En macetas, las plantas no pueden buscar nutrientes en profundidad, por lo que el sustrato debe ser ligero, con buena capacidad de retención de agua y muy rico en materia orgánica. Una mezcla altamente recomendada es la combinación de fibra de coco (que aporta estructura y aireación) con humus de lombriz (que aporta fertilidad).
El cultivo: siembra y trasplante
Existen dos formas de iniciar el huerto: mediante semillas o mediante planteles (pequeñas plantas ya germinadas). Para principiantes, el plantel es la opción más segura, ya que acorta los tiempos de espera y reduce los riesgos de la fase de germinación.

Al plantar, es fundamental respetar los marcos de plantación. Aunque los planteles parezcan pequeños al principio, se debe prever el tamaño que alcanzarán en su madurez.
Por ejemplo, una tomatera necesita unos 20 litros de sustrato para ella sola, mientras que en ese mismo espacio podrían convivir varias lechugas o rabanitos.
Mantenimiento: riego y nutrición
El riego es el aspecto más delicado del huerto urbano. En contenedores, el agua se evapora con mayor rapidez que en el suelo. La clave no es regar mucho, sino regar bien.
El sustrato debe mantenerse húmedo pero nunca encharcado, ya que el exceso de agua pudre las raíces. La instalación de un sistema de riego por goteo con programador es la solución más eficiente para mantener una hidratación constante y ahorrar agua.
En cuanto a la nutrición, el huerto es un consumidor voraz de recursos. Tras las primeras semanas de crecimiento, es necesario realizar aportes periódicos de abonos orgánicos.
Los fertilizantes líquidos o granulados específicos para huerto aseguran que plantas como los pepinos o las escarolas tengan los nutrientes necesarios para producir frutos de calidad.
Prevención
Un huerto sano es aquel que se observa a diario. La prevención es la mejor herramienta contra plagas como el pulgón o la mosca blanca.
El uso de jabón potásico o aceite de neem de forma preventiva ayuda a mantener a raya los problemas sin recurrir a químicos agresivos, manteniendo así el carácter ecológico del cultivo.
En conclusión, la creación de un huerto urbano es un ejercicio de paciencia y aprendizaje continuo. No se requiere de grandes extensiones de terreno, sino de entusiasmo y los materiales adecuados.
Ver crecer un tomate desde la flor hasta el fruto maduro y llevarlo directamente a la mesa es una de las experiencias más satisfactorias que la jardinería práctica puede ofrecer.
Anímese a transformar su hogar en un espacio verde y productivo; la recompensa se encuentra en cada bocado.
15 Mar, 2026 | Plantas y Jardín
La Maranta leuconeura, conocida popularmente como «planta de la oración», es una de las especies de interior más fascinantes y decorativas que existen.
Originaria de las selvas tropicales de Brasil, esta planta no solo destaca por el espectacular diseño de sus hojas, sino por un fenómeno biológico curioso: la nictinastia. Al caer la noche, sus hojas se pliegan hacia arriba, como manos en posición de rezo, para volver a abrirse con la luz del día.
Integrar una Maranta en el hogar aporta un toque de exotismo y sofisticación. Sin embargo, para que luzca en todo su esplendor, es fundamental comprender sus necesidades específicas, que replican las condiciones de humedad y sombra de su hábitat natural.
Ubicación y luz
En el diseño de interiores, la Maranta es muy valorada por su crecimiento rastrero o colgante, lo que la hace ideal para estanterías altas o cestas suspendidas. En cuanto a su ubicación, la clave es la iluminación indirecta.
Al ser una planta de sotobosque, está acostumbrada a recibir luz tamizada por las copas de los árboles. La exposición directa al sol es su mayor enemigo, ya que puede quemar sus delicadas hojas, difuminar sus vibrantes colores o provocar que los bordes se vuelvan marrones y quebradizos.
Un lugar cerca de una ventana orientada al norte o protegida por una cortina traslúcida es la ubicación óptima.
El riego y la importancia de la humedad ambiental
El mantenimiento de la Maranta se centra, fundamentalmente, en la gestión del agua. Esta especie requiere que el sustrato se mantenga ligeramente húmedo de forma constante, pero nunca encharcado. Un exceso de agua en las raíces provocará de inmediato la pudrición del sistema radicular.
El truco práctico consiste en regar cuando la capa superior del sustrato comience a sentirse seca al tacto.
No obstante, la humedad ambiental es incluso más importante que el riego directo. En ambientes secos, típicos de interiores con calefacción o aire acondicionado, la Maranta sufre notablemente. Para solucionar esto, existen tres métodos muy efectivos:
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Agrupar plantas: Crear microclimas colocando varias plantas juntas.
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Plato con guijarros: Colocar la maceta sobre un plato con piedras y agua, evitando que la base de la maceta toque el líquido.
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Nebulización: Pulverizar las hojas con agua destilada o de lluvia de forma regular.
Sustrato y abonado
Para un desarrollo saludable, se debe emplear un sustrato ligero, rico en materia orgánica y, sobre todo, con excelente drenaje. Una mezcla de turba, mantillo y una buena proporción de perlita suele ofrecer resultados excelentes, permitiendo que las raíces respiren mientras retienen la humedad necesaria.
Durante los meses de primavera y verano, que coinciden con su etapa de crecimiento activo, es recomendable aplicar un fertilizante líquido para plantas verdes cada quince días.
Es preferible diluir la dosis a la mitad de lo recomendado por el fabricante para evitar la acumulación de sales, que puede dañar la sensibilidad de sus raíces.
Problemas comunes y soluciones

A pesar de su apariencia delicada, la Maranta comunica sus necesidades de forma muy clara a través de sus hojas:
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Hojas amarillas: Generalmente indican un exceso de riego o un drenaje deficiente. Se debe espaciar más el aporte de agua y comprobar que los agujeros de drenaje no estén obstruidos.
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Bordes marrones y crujientes: Es un signo inequívoco de falta de humedad ambiental o uso de agua con demasiado cloro o cal. Se recomienda usar agua filtrada o dejar reposar el agua del grifo 24 horas antes de regar.
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Hojas lacias: Puede deberse tanto a la falta de agua como a corrientes de aire frío, las cuales la planta detesta profundamente.
Multiplicación y poda
La reproducción de la Maranta leuconeura es relativamente sencilla y gratificante. El método más efectivo es la división de mata durante el trasplante en primavera.
También se pueden realizar esquejes de tallo, asegurándose de cortar justo debajo de un nudo (la pequeña protuberancia donde nace la hoja). Estos esquejes enraízan con facilidad tanto en agua como directamente en sustrato húmedo.
En cuanto a la poda, no es estrictamente necesaria, pero realizar pequeños cortes de mantenimiento ayuda a que la planta crezca más tupida y compacta.
Eliminar las hojas viejas o dañadas no solo mejora la estética, sino que previene la aparición de plagas como la araña roja, que prolifera en ambientes secos y plantas debilitadas.
En conclusión, la planta de la oración es una elección excepcional para quienes buscan una especie con «movimiento» y una personalidad visual única.
Con una atención constante a la humedad y una ubicación protegida del sol directo, esta joya tropical se convertirá en la protagonista de cualquier espacio interior.
1 Mar, 2026 | Agenda del jardín, Plantas y Jardín
Después de los rigores del invierno, llega la primavera y la naturaleza revive con fuerza, el espectáculo floral empieza a deslumbrar.
Debemos ponernos en marcha ya que todo el tiempo que le dediquen ahora al jardín y la terraza se traducirán en muchos meses de belleza.
Siembras
Siembra y plantación de Vivaces anuales y hortalizas en cajoneras protegidas.
Preparar los semilleros de primavera: Vinca, Prímula, Verbena, Iberis, Cobea scandens, Edelweiss, Salvia enana, Lobelia, Thumbergia alata, Geranio, etc.

Siembra de anuales: Capuchinas, Clavel chino, Clavel de moro, Coreopsis, Cosmos, Escabiosa, Gallardia, Girasol, Margaritas de verano, Mirabilis, etc. En climas con heladas, se llevarán al exterior cuando llegue el calor de mayo.
En luna creciente se recomienda sembrar melones, pepinos, calabazas y garbanzos.
Se pueden plantar bulbos y tubérculos como Gladiolos, Lirios, Begonias y Dalias, y seguir plantando bulbos adicionales cada 15 días hasta mediados de junio para asegurar una floración continuada.
Riego
Las plantas que empiezan a brotar requieren más agua que durante la época de reposo. También algo de abono líquido.
Riega por la mañana para evitar los hongos de la humedad nocturna.
Riega las plantas de interior con agua no demasiado fría.
Abonado
Si no lo has hecho en febrero, aporta el abono orgánico, por ejemplo, compost, mantillo, estiércol, guano, humus de lombriz, etc.
Se aplica a árboles, arbustos, parterres, arriates, huerto y en general, a todo el jardín. Entiérralo ligeramente.

Deja los fertilizantes granulados para primavera.
A finales de marzo se puede empezar a fertilizar las Plantas de interior.
Poda
Es el momento de realizar las últimas podas, antes de la brotación: frutales, rosales, árboles, arbustos de floración tardía (verano) o los ya florecidos.
Los cortes de ramas de más de 5 cm de la poda en árboles han de ser tratados con pasta cicatrizante.

Limpiar las Vivaces.
Retira las flores secas de las plantas que florecieron en invierno.
Césped
Se pueden resembrar las zonas deterioradas y las calvas del césped.
Tratamiento con herbicidas selectivos para hierba de hoja ancha.
Aireado y escarificado, ahora o ya entrada la primavera. El primero se puede hacer pinchando con una horca y el escarificado con máquina escarificadora.
No debemos segar el césped mojado.
Plagas
Aplica el último tratamiento de Aceite de invierno en los árboles frutales, ornamentales, rosales y arbustos de hoja caduca. Hacerlo sobre troncos y ramas desnudos y sin yemas brotando.
Con las primeras brotaciones, los hongos y plagas (atención con cochinilla y pulgón) se activan para atacar estos tejidos tiernos. Protégelos con los productos adecuados: insecticidas y fungicidas de amplio espectro.
Protege los brotes tiernos del ataque caracoles y babosas.

Conviene tratar con Caldo fungicida las Vivaces como Phlox, Delphinium, Peonía, etc., tan pronto como aparezcan las primeras hojas.
Tratamientos preventivos fungicidas en rosales para prevenir el Mildiu, Oidio y Mancha negra del rosal.
Retira de las plantas o del suelo las flores de invierno viejas para evitar que sigan vivos en ellas hongos como Botritis.
Plantas de interior
Reaclimata los arbustos y Vivaces en maceta al ambiente exterior.
Se abren con más frecuencia y por más tiempo las protecciones.
Cada cierto tiempo, por ejemplo, cada 10 días, gira unos 90º las Plantas de interior. El fin es hacer una copa más proporcional al recibir la misma luz por todos lados.
Las Plantas de interior pueden trasplantarse ya. Cambia la tierra de las macetas, sobre todo si la planta no evidencia un crecimiento normal o suficiente, o cuando la superficie del suelo y las paredes exteriores se cubran de sales blancas.
Ya sabes que siempre, en nuestro centro de jardinería, encontrarás los productos más adecuados para cada caso y profesionales que te podemos asesorar.
Todo lo que necesites para tu jardín lo encontrarás en Jardinería Sánchez. Vive en tu jardín.