23 Ene, 2026 | Plantas y Jardín
La Zamioculcas zamiifolia, conocida popularmente como Zamioculca o planta ZZ, se ha consolidado como una de las especies predilectas para la decoración de interiores.
Su origen se remonta a las regiones áridas de África Oriental, una procedencia que le ha otorgado una resistencia extraordinaria y una capacidad de adaptación poco común en el mundo botánico.
En este artículo, analizaremos sus características y los cuidados fundamentales para que luzca radiante en cualquier estancia.
Características principales
La Zamioculca destaca por su porte arquitectónico y elegante. Posee tallos gruesos y carnosos que crecen verticalmente, adornados con hojas pinnadas de un verde intenso y un brillo natural que parece artificial.
Una de sus mayores virtudes es su crecimiento pausado, lo que la convierte en una opción ideal para espacios donde no deseamos una planta que se descontrole en tamaño rápidamente.
Bajo la superficie del sustrato, la planta posee rizomas, unas estructuras bulbosas que funcionan como reservorios de agua. Esta característica es la clave de su supervivencia en periodos de sequía y lo que la define como una planta de bajo mantenimiento.
Cuidados esenciales para un desarrollo óptimo
Para que una Zamioculca prospere, no se requiere ser un experto, pero sí entender sus necesidades básicas, que difieren significativamente de otras plantas tropicales.
Iluminación: Versatilidad ante todo
Aunque la Zamioculca es famosa por sobrevivir en rincones con poca luz, su desarrollo óptimo se produce en espacios con luz indirecta brillante.
Tolera bien los ambientes sombríos, pero su crecimiento será mucho más lento y los tallos pueden alargarse en busca de luz, perdiendo su forma compacta.
Es fundamental evitar el sol directo, ya que sus hojas podrían sufrir quemaduras irreparables.

El riego: El punto crítico
El error más común en el cuidado de esta planta es el exceso de agua. Gracias a sus rizomas, la Zamioculca prefiere la escasez antes que el encharcamiento.
La regla de oro es dejar que el sustrato se seque por completo entre riegos.
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En primavera y verano, un riego cada 15 o 20 días suele ser suficiente.
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En invierno, se puede reducir a una vez al mes, dependiendo de la humedad ambiental y la calefacción.
Sustrato y abonado
Requiere un sustrato que ofrezca un drenaje excelente. Una mezcla para suculentas o un sustrato universal enriquecido con perlita o arena de sílice evitará que el agua se acumule en las raíces.
En cuanto al abonado, es recomendable aplicar un fertilizante líquido para plantas verdes una vez al mes durante los meses de crecimiento (primavera y verano), reduciendo la dosis a la mitad de lo recomendado por el fabricante.
Mantenimiento y prevención
Para mantener la salud de la Zamioculca, es vital mantener sus hojas limpias. El polvo acumulado obstruye los poros (estomas) y dificulta la fotosíntesis.
Basta con pasar un paño húmedo con agua suavemente sobre el follaje de forma regular.
No es necesario utilizar abrillantadores químicos, ya que la planta genera su propio brillo de forma natural.
En cuanto a las plagas, es una especie muy resistente, aunque en ambientes excesivamente secos puede verse afectada por la cochinilla algodonosa. La observación regular es la mejor herramienta de prevención.
En conclusión, la Zamioculca es la planta perfecta para quienes buscan belleza sin complicaciones.
Su resiliencia y su estética minimalista la convierten en una compañera ideal para cualquier amante de la jardinería, independientemente de su nivel de experiencia.
16 Ene, 2026 | Plantas y Jardín
La primavera es, sin duda, la época más emocionante para cualquier amante de las plantas. Es el momento en el que la naturaleza despierta y nos ofrece la oportunidad de transformar nuestro espacio exterior en un rincón lleno de vida y color.
Sin embargo, para que los resultados sean realmente espectaculares, no basta con plantar flores al azar; hace falta un poco de orden y preparación. En esta guía, vamos a ver paso a paso cómo organizar tu jardín ahora para que luzca perfecto en los próximos meses.
Limpieza y puesta a punto
Lo primero es lo primero: hay que realizar una limpieza a fondo. Durante el invierno, es normal que se hayan acumulado hojas secas, ramas caídas por el viento o malas hierbas que han aprovechado el frío para crecer. Dedica tiempo a retirar todos estos restos orgánicos. Esto no solo mejora el aspecto visual, sino que permite que el suelo y las plantas que ya tienes respiren mejor y reciban la luz adecuada.
Aprovecha también para revisar tus herramientas. Nada es más frustrante que empezar a trabajar y darse cuenta de que las tijeras no cortan o que el rastrillo está roto. Limpia tus herramientas de corte con un poco de alcohol para evitar transmitir enfermedades entre plantas y asegúrate de que todo esté listo para entrar en acción.
Prepara el terreno
Después del descanso invernal, el suelo suele estar algo compactado y ha perdido nutrientes. Antes de empezar a plantar nada nuevo, debemos acondicionar la tierra. Con una azadilla o un rastrillo, remueve suavemente la superficie del sustrato. No hace falta cavar muy hondo, solo lo justo para que la tierra se suelte, se airee y el agua pueda filtrarse correctamente.
Una vez aireado, llega el momento de abonar. Añadir una buena capa de compost, mantillo o abono orgánico es fundamental. Piensa en esto como el combustible que alimentará a tus plantas durante toda la temporada. Si la tierra está bien nutrida y tiene una buena estructura, tus flores crecerán con mucho más vigor y serán más resistentes ante posibles plagas.
Elige bien qué vas a plantar
Esta es la parte más creativa, pero requiere sensatez. Antes de adquirir nuevas plantas, observa las zonas de sol y sombra de tu jardín o terraza a lo largo del día. No todas las plantas tienen los mismos requerimientos: algunas necesitan sol directo para florecer, mientras que otras podrían quemarse si no están protegidas en zonas de semisombra.
Un consejo muy práctico es agrupar las plantas por sus necesidades de agua. Si colocas juntas aquellas que requieren riegos frecuentes y dejas en otra zona las que prefieren ambientes más secos, te asegurarás de que cada una reciba el cuidado justo sin desperdiciar agua ni ahogar a las variedades más resistentes.
Revisa el sistema de riego

No esperes a que suban las temperaturas para comprobar si el riego funciona. Revisa que no haya fugas en las mangueras, limpia los filtros y, si utilizas un programador automático, comprueba que las pilas tengan carga y que la programación sea la adecuada para el inicio de la estación.
En primavera, la demanda de agua de las plantas aumenta gradualmente, por lo que es vital que el sistema sea eficiente desde el primer día.
Atención a las macetas y jardineras
Si tu jardín se limita a un balcón o una terraza, el proceso es muy similar. Es el momento ideal para trasplantar aquellas macetas que se hayan quedado pequeñas o para renovar el sustrato viejo. A veces, simplemente sustituir la capa superior de tierra por una nueva llena de nutrientes puede marcar una diferencia enorme en la salud de tus plantas.
Planificar con antelación te permitirá disfrutar mucho más de tu espacio exterior sin el estrés de tener que solucionar problemas de última hora. Se trata de preparar el escenario ahora para poder relajarte y disfrutar de la floración en los próximos meses.
Y recuerda, si tienes dudas sobre qué variedades elegir según la orientación de tu casa o qué productos son los más adecuados para tu tipo de suelo, en Centro de Jardinería Sánchez podemos asesorarte en todo lo relacionado con tus plantas y el jardín.
Aquí encontrarás todo lo que necesites para su cuidado, desde herramientas profesionales hasta la mayor variedad de plantas de temporada. ¡Ven a visitarnos y prepárate para disfrutar de la primavera!
2 Ene, 2026 | Plantas y Jardín
En el primer mes del año, la actividad con las plantas es mínima. Podar los rosales y prevenir las plagas son las labores más importantes.
Es buen momento, entonces, para hacer planes de futuro también con el jardín para la próxima primavera: qué plantas comprar, cómo darle otro aire a ese rincón…
Tareas generales del mes
Podar. Si no lo has hecho en diciembre, no dejes pasar enero para ejecutar la poda más importante de los rosales de pie (fíjate en el apartado de la agenda Árboles, arbustos y trepadoras).
Combatir las plagas. En enero, aprovecha para dar una nueva aplicación de aceite mineral antiplagas a los árboles.
Plantar. Como en diciembre, puedes plantar todavía árboles y arbustos caducifolios, sobre todo si es a raíz desnuda, pero siempre y cuando la tierra no esté helada o empapada.
También puedes plantar plantas de flor de temporada (fíjate en el apartado de la agenda Plantas de flor y pásate por nuestro centro de jardinería).
Regar. Mantener húmedo el terreno evita que se compacte y contrarresta el efecto de las heladas, ya que aumenta la inercia térmica. Esto es especialmente importante para las plantas en tiesto. Riega en las horas centrales del día.
Mullir y acolchar el terreno. El frío provoca el endurecimiento del sustrato: múllelo con la ayuda de una azada o azadilla y mantenlo acolchado con corteza de pino para evitar que se compacte.
Protecciones. Vigila que las fundas, mantas de hibernación, pantallas cortavientos y demás protecciones contra el viento y el frío cumplen bien su función. Ventila los invernaderos, túneles y campanas los días de sol.
Árboles, arbustos y trepadoras
Nueva aplicación de aceite
Los árboles necesitan ahora una nueva aplicación de aceite mineral mezclado con fungicida para mantener a raya las plagas de pulgones, cochinillas, escarabajos y hongos como la roya o el moteado.
Empapa bien la corteza.
Poda los rosales de pie bajo
Si no lo has hecho en diciembre debes realizar ahora la poda más importante del año de los rosales de pie bajo, híbridos de té, floribunda y patio. De ella dependerá la floración principal de primavera y la forma de la planta.

Aprovecha para eliminar las ramas muertas, débiles o mal orientadas que saturan el interior del rosal. No compostes estos restos de poda.
- Utiliza una tijera bien afilada, ajustada y limpia. El corte ha de ser oblicuo y neto, a unos tres milímetros por encima de una yema orientada hacia afuera. Es importante que no se astille la rama.
- Esparce abono completo o especial para rosales y entrecava ligeramente.
- Riega copiosamente y protege el cuello con mulching.
Quita la nieve y el hielo de las ramas
No dejes que se acumule mucha nieve y hielo sobre los árboles, arbustos, setos y trepadoras del jardín. El exceso de peso podría quebrar las ramas de algunos ejemplares.
Con la ayuda de una pértiga o una vara mueve las ramas para que la nieve caiga. Riega ligeramente el suelo para hacerla desaparecer.
Si tus árboles y arbustos están cubiertos de hielo puedes intentar librarlos de él golpeando ligeramente el extremo de las ramas con una vara larga o una escoba hasta que la costra se rompa y caiga.
Evita colocarte debajo del ejemplar. No intentes eliminar el hielo con agua; podría congelarse sobre la capa anterior y empeorar el problema.
Plantas de flor
Flores de pleno invierno
A los resistentes pensamientos y ciclámenes, capaces de mantener toda su belleza a pesar del frío y las nevadas, se suman ahora los eléboros, o rosas de Navidad, ideales para climas húmedos, y más adelante las violetas, prímulas, bergenias.
Y entre las trepadoras, los jazmines de invierno, el avellano mágico (Hamamelis mollis) y la bignonia de invierno (Bignonia venusta).

Bignonia venusta
Si quieres que florezcan más tiempo apórtales un abono rico en fósforo y potasio.
Plantas de interior
Regar poco (o nada) y humidificar el ambiente
Humedad ambiental y un lugar fresco (no frío) y muy luminoso, alejado de la calefacción, es casi todo lo que necesitan estos meses las plantas de interior.
Un riego al mes basta, excepto en el caso de las azaleas, cuyas finas raíces exigen riego regular por inmersión.
Es importante vigilar que no se acumule agua en la base de los tiestos: podría provocar la caída de las flores, como sucede con la orquídea Phalaenopsis, la asfixia de las raíces o la pudrición de la planta.
Algunas plantas como la pachira, la zamioculca, las sansevierias o la yucca no deben regarse.
Huerto
Enmendar la tierra
Las áreas del huerto donde se sembrará en primavera deberán limpiarse de malas hierbas y entrecavarse para airearlas y mullirlas.

A continuación, aplicar una enmienda orgánica (mantillo, compost, estiércol bien descompuesto) y entreverar con el suelo; le aportará nutrientes de liberación lenta y mejorará su textura y estructura.
Siembras de enero
Este mes ya puedes sembrar rúcula directamente sobre el terreno y pimientos en semillero, además de acelgas, espinacas, zanahorias…
Si la zona es de inviernos poco fríos, a partir de diciembre se pueden plantar también patatas tempranas o semitempranas.
El césped
En enero, enmendar con materia orgánica
Este mes es importante aportarle al césped abono orgánico (humus, mantillo, compost) para prepararlo para el rebrote primaveral.
Como en los meses precedentes, si la hierba está un poco más alta de lo habitual estará más protegida.
No conviene pisarla si está muy mojada o escarchada (en este caso riégala ligeramente para evitar que se queme).
Y procura que no se acumule agua de lluvia en forma de charcos permanentes.
Recuerda que en Centro de Jardinería Sánchez dispones durante todo el año, de todo lo que necesitas para el cuidado de tu jardín.
¡Te esperamos!
Jardinería Sánchez, vive en tu jardín.