Prepara tu hogar para el invierno: la importancia de una buena leña

Prepara tu hogar para el invierno: la importancia de una buena leña

Con la llegada del otoño, quienes se preocupan por mantener sus jardines en perfectas condiciones también buscan crear un ambiente cálido y acogedor en el interior del hogar.

Después de una jornada al aire libre, no hay nada más reconfortante que disfrutar del calor de una buena chimenea mientras observas tu jardín desde la ventana.

Es el momento de trasladar parte de la atención del jardín exterior al confort interior, y una buena calefacción con leña de calidad marca la diferencia en esta transición estacional.

 

¿Por qué elegir leña de calidad para tu hogar?

Leña bien seca: la clave del éxito

La leña sometida a procesos de secado natural durante todo el verano presenta características superiores que cualquier persona preocupada por la calidad sabe apreciar:

Combustión eficiente: Una leña con bajo contenido de humedad arde de forma más limpia y eficiente, generando más calor con menos combustible. Esto significa mayor confort con menor gasto.

Menos humo y residuos: Una leña bien seca produce menos humo, reduciendo la suciedad en chimeneas y conductos, y mejorando la calidad del aire en tu hogar.

Arranque más fácil: La leña seca prende con mayor facilidad, evitando las frustraciones de intentos fallidos de encendido.

 

Especies de madera

Encina: la Reina de las maderas

La leña de encina es considerada una de las mejores opciones para calefacción doméstica. Sus características la convierten en la elección preferida:

  • Alto poder calorífico: Proporciona calor intenso y duradero
  • Combustión lenta: Perfecta para mantener el fuego durante horas
  • Pocas cenizas: Facilita el mantenimiento de la chimenea

 

Olivo: tradición y calidad

La leña de olivo aporta un valor añadido especial:

  • Aroma característico: Crea una atmósfera única en el hogar
  • Excelente combustión: Propiedades similares a la encina
  • Valor cultural: Conecta con la tradición mediterránea

 

La importancia de la previsión

Al igual que ocurre con el cuidado de las plantas, la planificación es fundamental para garantizar el confort y el suministro a tiempo durante los meses fríos.

Compra anticipada

El final del verano y principio de otoño es el momento ideal para adquirir leña, cuando el proceso de secado natural ha culminado. Esta previsión garantiza disponibilidad y mejor precio cuando realmente se necesita.

Almacenamiento adecuado

La leña requiere condiciones de almacenamiento apropiadas para mantener su calidad:

  • Lugar seco y ventilado
  • Protegida de la humedad directa
  • Fácil acceso durante los meses de uso

 

Beneficios de la calefacción con leña

Sostenibilidad

La leña es una fuente de energía renovable que, cuando proviene de gestión forestal sostenible, contribuye al equilibrio medioambiental.

Independencia energética

Disponer de leña de calidad reduce la dependencia de otros sistemas de calefacción y proporciona autonomía energética.

Ambiente único

No hay nada comparable al ambiente que crea una chimenea: la calidez del fuego, los sonidos relajantes y la luz natural que proporciona.

 

Nuestros Big bags de leña de olivo y encina

En Jardínería Sánchez estamos preparados y comprando la leña en nuestro centro de jardinería sí que te saldrán las cuentas.

  • Precios sin competencia.
  • Servicio de entrega a domicilio.
  • Calidad excepcional: nuestra leña de olivo y encina es muy seca pues ha sido sometida a un proceso de secado natural durante todo el verano. Notarás la diferencia.

Poblaciones en las que repartimos regularmente: Corbera de Llobregat, La Palma de Cervelló, Pallejà, Cervelló.

 

Una buena leña no solo proporciona calor; crea el ambiente perfecto para disfrutar del confort interior y mantener un hogar acogedor durante los meses más fríos del año.

La elección de leña de calidad es una inversión en confort, eficiencia y bienestar que se nota desde el primer uso.

 

Decoración otoñal del jardín con flores de temporada: crisantemos y asters

Decoración otoñal del jardín con flores de temporada: crisantemos y asters

Cuando llega septiembre y las primeras brisas frescas anuncian el cambio de estación, es el momento perfecto para transformar nuestro jardín con las flores más representativas del otoño.

Los crisantemos y asters no solo ofrecen colores vibrantes cuando muchas otras plantas comienzan su declive, sino que aportan textura y volumen únicos que pueden mantener nuestro espacio exterior lleno de vida hasta bien entrado el invierno.

 

Los crisantemos: protagonistas versátiles del otoño

Los crisantemos son, sin duda, las flores más asociadas con esta época del año, y por buenas razones.

Su resistencia al frío y su floración prolongada los convierten en aliados perfectos para cualquier jardín otoñal.

Lo que más sorprende de estas plantas es su increíble diversidad: desde las variedades pompón con sus flores perfectamente esféricas hasta las decorativas con pétalos largos y elegantes.

Una técnica muy efectiva para conseguir plantas más densas y floríferas es el pinzado de brotes durante el verano. Al eliminar las puntas de crecimiento en julio, forzamos a la planta a ramificarse más, obteniendo como resultado ejemplares más compactos y con mayor número de flores. Esta práctica, aunque puede parecer agresiva al principio, marca una diferencia notable en la calidad final de la floración.

Los colores disponibles abarcan toda la paleta otoñal: desde amarillos dorados y naranjas vibrantes hasta rojos profundos, blancos puros y púrpuras intensos.

Para crear impacto visual, es recomendable agrupar plantas del mismo color en números impares y jugar con diferentes alturas, colocando las variedades más altas en el fondo y las compactas en primer plano.

 

Los asters: estrellas naturales de final de temporada

Los asters aportan un carácter más silvestre y natural al conjunto otoñal. Sus pequeñas flores estrelladas, que pueden parecer modestas individualmente, crean un impacto espectacular cuando se plantan en masa.

Además, son especialmente valiosos para la fauna del jardín, proporcionando néctar a abejas y mariposas cuando pocas otras flores están disponibles.

Su capacidad de naturalización es excelente, lo que significa que año tras año se expandirán creando colonias cada vez más espectaculares.

 

 

Combinaciones cromáticas exitosas

La clave para una decoración otoñal exitosa está en trabajar con la paleta natural de la estación.

Una combinación clásica que nunca falla es mezclar crisantemos en tonos cálidos (amarillos, naranjas, bronces) con asters en colores fríos (púrpuras, violetas, blancos). Este contraste térmico crea dinamismo visual y refleja perfectamente los colores del atardecer otoñal.

Para jardines de estilo más naturalista, los asters violetas combinan magníficamente con crisantemos en tonos tierra, complementados con gramíneas ornamentales como miscanthus o panicum, que añaden movimiento y textura al conjunto.

En espacios reducidos, las macetas permiten experimentar con diferentes combinaciones y crear puntos focales móviles.

Una composición efectiva puede incluir crisantemos pompón como protagonistas, asters como relleno y alguna planta de follaje decorativo como complemento.

 

Aspectos técnicos a considerar

El éxito con estas flores depende en gran medida de elegir variedades adaptadas a nuestro clima local.

No todos los crisantemos tienen la misma resistencia al frío, por lo que es fundamental informarse sobre la rusticidad de cada variedad antes de la plantación definitiva. En nuestro centro de Jardinería estaremos encantados de asesorarte.

En cuanto al suelo, ambas especies prefieren terrenos bien drenados pero que mantengan cierta humedad. En macetas, es crucial asegurar un buen drenaje para evitar encharcamientos durante las lluvias otoñales, lo que puede causar pudrición de raíces.

El riego debe ir reduciéndose gradualmente a medida que avanzan hacia el invierno, pero sin llegar nunca a la sequía total durante la floración.

Un fertilizante equilibrado aplicado al inicio de la temporada suele ser suficiente para mantener una floración abundante.

 

Mantenimiento y cuidados específicos

Durante la época de floración, es beneficioso eliminar las flores marchitas regularmente. Esto no solo mantiene un aspecto más ordenado, sino que prolonga la producción de nuevas flores. Al finalizar la temporada, los tallos pueden cortarse dejando unos 10 centímetros desde la base para proteger el punto de crecimiento.

Una práctica interesante es cortar flores para uso interior. Los crisantemos y asters son excelentes flores de corte que pueden durar más de una semana en florero, llevando los colores del otoño al interior de casa.

El otoño no tiene por qué significar el fin de la belleza en nuestro jardín. Con estas dos especies como protagonistas, podemos disfrutar de un espacio colorido y vibrante que nos acompañe durante toda la estación, creando ese ambiente acogedor tan característico de los meses más frescos del año.

 

Cómo recuperar las plantas y el jardín tras el verano

Cómo recuperar las plantas y el jardín tras el verano

El verano es una época intensa para el jardín. Las altas temperaturas, la sequía y, en muchos casos, nuestras vacaciones, pueden dejar huella en el estado general de las plantas.

Césped amarillento, arbustos debilitados, macetas secas y flores marchitas son escenas habituales al regresar a la rutina en septiembre.

Pero no todo está perdido: con unos cuidados específicos y algo de paciencia, es posible recuperar las plantas y devolver al jardín su esplendor tras los estragos del calor estival.

A continuación, veremos los pasos más importantes para revitalizar el espacio verde después del verano.

 

Evaluar el estado general del jardín

Lo primero es hacer un repaso visual:

Identifica qué plantas han resistido bien y cuáles presentan signos de estrés (hojas secas, tallos quebradizos, crecimiento detenido).

Diferencia entre las que aún pueden salvarse y aquellas que ya no tienen remedio.

En céspedes y arbustos, busca manchas secas, zonas amarillentas o ramas sin brotes.

Este diagnóstico inicial ayudará a planificar mejor las tareas de recuperación y priorizar los esfuerzos.

 

Limpieza y saneamiento

Antes de aplicar cualquier tratamiento, conviene limpiar a fondo:

Retira flores marchitas, hojas secas y ramas muertas. Esto reduce la propagación de hongos y permite a la planta concentrar energía en el rebrote.

Arranca las malas hierbas, que suelen aprovechar la debilidad del jardín tras el verano.

Si hay macetas con plantas totalmente secas, vacíalas y prepara el sustrato para nuevas siembras de temporada.

 

Recuperar la hidratación

El verano suele dejar muchas plantas con signos de deshidratación, sobre todo si han pasado varios días sin riego. Pero la forma de hidratarlas debe hacerse con cuidado:

En el primer riego al volver: no conviene echar agua de golpe en grandes cantidades, ya que el sustrato seco puede repelerla y terminar encharcando las raíces sin que la planta la aproveche.

Lo ideal es hidratar de forma progresiva, humedeciendo poco a poco la tierra o, en el caso de las macetas, sumergiéndolas en un cubo de agua durante 15-20 minutos para que el sustrato absorba la humedad desde abajo.

En los días siguientes: una vez que la tierra recupera su capacidad de retención, sí es recomendable volver a la rutina de riegos profundos y regulares, dejando que el agua llegue a las raíces y evitando los riegos superficiales que solo mojan la capa superior.

Acolchado (mulching): colocar corteza de pino, grava volcánica, paja o restos vegetales sobre la superficie ayuda a mantener la humedad y proteger el suelo de la evaporación.

De esta forma, las plantas se rehidratan sin estrés y se recuperan de manera más segura y efectiva.

 

Poda ligera y revitalización de plantas

Las plantas perennes y arbustos pueden resentirse del calor, pero con una poda ligera suelen recuperarse:

  • Elimina las ramas dañadas o secas.
  • Despunta los tallos largos para favorecer un crecimiento más compacto.
  • Estimula la formación de nuevos brotes aplicando un abono equilibrado tras la poda.

En el caso de rosales y arbustos ornamentales, esta práctica ayuda a preparar una **segunda floración otoñal**.

 

Fertilización de recuperación

Tras meses de calor y riegos frecuentes, el suelo suele quedar empobrecido. Es el momento de aportar nutrientes:

Utiliza fertilizantes ricos en fósforo y potasio, que favorecen la floración y el fortalecimiento de raíces.

Evita excesos de nitrógeno, ya que podrían generar brotes tiernos más vulnerables a enfermedades otoñales.

Una capa de compost maduro en la base de las plantas mejora la estructura del suelo y activa la vida microbiana.

 

Césped: cómo devolverle el verde

El césped es quizá el gran damnificado del verano. Para recuperarlo:

  • Escarifica suavemente para eliminar restos secos y musgo.
  • Resiembra las calvas con una mezcla de semillas adecuada a tu clima.
  • Riega regularmente en pequeñas dosis para mantener la humedad constante.
  • Aplica un abonado específico de otoño, rico en potasio, para reforzar las raíces antes del frío.

En pocas semanas, el césped puede recuperar densidad y color si se siguen estos pasos.

 

Prevenir plagas y enfermedades

El estrés del verano deja a muchas plantas debilitadas, lo que las hace más vulnerables a plagas y hongos en otoño. Para prevenir:

  • Revisa el envés de las hojas en busca de pulgones, araña roja o cochinillas.
  • Aplica tratamientos preventivos con aceite de neem o jabón potásico.
  • Evita el exceso de humedad en hojas y flores, regando siempre al pie de la planta.

 

Plantas de interior: cuidados tras el verano

Las plantas de interior también sufren durante agosto, especialmente si han estado expuestas a corrientes de aire caliente o han recibido poca agua. Para ayudarlas:

  • Retira hojas amarillentas y limpia el polvo acumulado.
  • Cambia el sustrato superior (2-3 cm) por tierra nueva y rica en nutrientes.
  • Ajusta el riego según el descenso de temperaturas y la reducción de horas de luz.
  • Si alguna planta ha crecido demasiado, aprovecha para realizar esquejes y propagarla.

 

El final del verano marca el inicio de una etapa clave en la jardinería: la recuperación y preparación para el otoño.

Con limpieza, riego progresivo y luego profundo, poda ligera, abonado y nuevas siembras, es posible devolver al jardín la vitalidad perdida y asegurar una transición exitosa hacia la siguiente estación.

Cuidar el jardín tras los meses de calor no solo devuelve el color y la vida al espacio, sino que también refuerza a las plantas para enfrentar el invierno en mejores condiciones.

Con un poco de dedicación, tu jardín volverá a ser un lugar verde, fresco y lleno de energía en muy poco tiempo.

 

Tareas del jardín en septiembre

Tareas del jardín en septiembre

Ya ha comenzado septiembre y ya se va notando que el verano va llegando a su fin.

Los días se acortan, las noches son más frescas y seguramente habremos notado el efecto del verano, con temperaturas extremas, en nuestras plantas y jardín.

Es por eso que septiembre es un buen mes para prestar atención a nuestro jardín y prepararlo para la llegada del otoño.

Tareas generales del mes

Abonar. Extenuados por el verano, el jardín en general, los setos, el césped, las plantas de la terraza y el huerto necesitan recibir abono orgánico que les aporte nuevos nutrientes para afrontar la próxima estación.

Plantar. Pásate por tu centro de jardinería y escoge las flores de temporada que llenarán de color tus macetas y arriates. También es buen momento para plantar arbustos perennifolios —madroños, adelfas, laureles, olivos— y coníferas en contenedor, ya sea en solitario o en setos; excava los hoyos y deja que permanezcan abiertos unos 15 días antes de plantar. 

Preparar los parterres. Antes de llevar tus plantas de temporada a los arriates del jardín y los tiestos, o sembrar o plantar en el huerto, prepara la tierra limpiándola de malas hierbas y plantas ornamentales u hortalizas agotadas; desmenuza los terrones, remuévela y revuelve el sustrato con abono orgánico en un abonado de fondo.

Árboles, arbustos y trepadoras

Los rosales vuelven a florecer

Muchos rosales brindan una segunda floración desde septiembre al final del otoño. Riégalos de forma regular si no llueve y dales estiércol bien descompuesto, su abono orgánico favorito.

No te descuides con el oídio, la roya y los pulgones, y elimina las flores marchitas y los chupones.

Podar los setos

Los setos de coníferas y de otras perennifolias necesitan un recorte ahora, antes de que las temperaturas se vuelvan más frías. Haz lo mismo con los arbustos topiarios.

Si se trata de una especie bayífera, respeta al máximo los pequeños frutos. Aprovecha para eliminar las ramas más viejas y dañadas. Apórtales abono orgánico —mantillo, humus de lombriz, estiércol— y riégalos bien.

Plantar setos

Si quieres un seto, la segunda quincena de septiembre es buen momento para plantarlos. Abre los hoyos con 15 días de anticipación.

Dividir matas, hacer esquejes

Septiembre es también un mes muy adecuado para multiplicar las plantas por división de matas —por ejemplo de agapanto y áster— o por esquejes —lavanda, weigela, tallos jóvenes de abelia, laurel, agracejo (Berberis)—, con la ventaja de que serán idénticas a las que tienes.

Plantas de flor

Planta las flores de temporada

Empieza la época de los crisantemos, ajanias, pensamientos… entre muchas otras plantas de flor que llenarán de color tu jardín y las macetas de tu terraza en otoño e incluso invierno.

También puedes recurrir a algunas anuales de verano, como los coralillos, tagetes, agératos, aliso marítimo, que darán flores hasta que llegue el frío.

Plantas de interior

Terapia intensiva posvacaciones

Si a tu vuelta de vacaciones encuentras tus plantas de interior mustias o apagadas, poda las hojas secas o estropeadas y las flores muertas. Sumerge unos minutos la maceta en un cubo con agua hasta que dejen de salir burbujas.

Remueve la superficie del sustrato para que se aireen las raíces (ten cuidado de no dañarlas). Si la maceta es muy grande, escarda el sustrato y renuévalo en parte.

Renueva tu jardín de interior

Reemplaza las plantas irrecuperables con unas nuevas. Los Ficus benjamina y Ficus lyrata, por ejemplo, son fáciles de mantener: asegúrales mucha luz natural y riégalos a demanda: para ello comprueba la humedad de la tierra.

Vuelve a abonarlas

Ya puedes volver a aplicarles fertilizante líquido para plantas verdes disuelto en el agua de riego. No hace tanto calor, así que tendrás que regarlas más espaciadamente, pero siempre de acuerdo a las necesidades de cada planta.

Huerto

Tiempo de frutos maduros

En septiembre se cosechan uvas, higos, nueces, frutos del bosque…

También podrás recolectar las últimas peras y manzanas; con la ayuda de una tijera de podar cógelas del árbol unos 10 días antes de que maduren del todo.

Escoge solo la fruta sana y colócala en cajones de madera, que deberás dejar en un sitio oscuro y fresco.

En los bancales están esperando a ser cosechados puerros, apios, pimientos y los últimos pepinos, tomates y calabacines…

Elige días soleados y secos para la recolección: se conservarán mejor.

Un nuevo ciclo de cultivos

Los cultivos de verano dejarán sitio en los bancales a nuevas plantaciones.

Puedes puedes seguir sembrando escarola, puerro, rúcula, zanahoria, nabo, acelga, lechuga de invierno… o trasplantar planteles de col, lombarda y demás hortalizas de invierno.

Blanquea escarolas, apios, cardos y endivias

Para que estas verduras resulten menos amargas no dejes que se pongan verdes. Unos cinco a siete días antes de recogerlas apórcalas, es decir, amontona tierra alrededor de las pencas y cogollos para que no les llegue la luz del sol.

Otra forma de blanquearlas es taparlas con paja o con un tiesto invertido.

El césped

Recuperar el césped agostado

Si la hierba ha sufrido con el calor del verano y la falta de agua puedes intentar recuperarla segándola con el corte bajo para que el sol de septiembre llegue hasta las raíces.

Dale abono potásico este mes y en octubre para preparalo para afrontar el estrés del frío.

Seguramente aparecerán calvas, ya que no todas las gramíneas que forman el césped suelen volver a brotar por igual; la resiembra es la solución para repararlas. Utiliza semillas de la misma especie.

A partir de este mes deberás espaciar la siega a dos o tres veces al mes.

También deberás regar menos: unas dos veces por semana.

Aplica un tratamiento antimusgo.

Y recuerda que, todo lo que necesites para poner a punto tus plantas y jardín este mes de septiembre lo encontrarás en nuestro Centro de Jardinería. ¡Te esperamos!

 

Jardinería Sánchez, vive en tu jardín.